Hereditary es lo más estimulante que nos regaló el cine de horror este año. Una verdadera pesadilla llena de terror emocional que retrata el dolor de la pérdida y la muerte de la familia americana. ¿Te atreves a adentrarte en ella? Conoce con nosotros las razones por las que es una gran película.
PD: Todos nos volvemos un poco explotativos a veces.
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viernes, 26 de octubre de 2018
sábado, 20 de octubre de 2018
Reseña: Halloween (2018) - Las mil ideas sobre Michael Myers
Halloween (1978) representa el
auge creativo más importante dentro del subgenero del slasher. El clásico de
John Carpenter desató el boom de un movimiento del cine de terror
que consistía en adolescentes siendo masacrados por alguna figura enmascarada.
La producción de estos filmes explotativos se detonó de tal modo que en cierto
momento de los 80’s se estrenaba al menos uno cada fin de semana. Con Halloween
nacieron exitosas franquicias como Friday
the 13th, la cual comenzó en su primera entrega como un simple plagio de Halloween y posteriormente fue
evolucionando a algo distinto en sus diferentes secuelas; A Nightmare on Elm Street, franquicia que lleva el slasher a un
terreno sobrenatural con su propio derecho a existir y cuya primera entrega es también
un clásico; y Scream, la cual comenzó
homenajeando directamente las bases de la propia Halloween, diseccionando y
parodiando el slasher.
Halloween del ’78 es una anomalía dentro
de un género poco respetado dentro del cine y que con el paso del tiempo
simplemente ha logrado sobrevivir por su amplia cantidad de fanáticos. La
Halloween original se hizo con muy poco dinero (300 000 dólares para ser exactos)
y de algún modo esto permitió a los creativos detrás del filme concentrarse en los
aspectos técnicos del proyecto y no en explotar los aspectos gore como cabría esperar. Esto dotó a la
historia de un minimalismo que terminó siendo todo un ejercicio cinematográfico:
Un clásico del cine que ha mantenido el estatus con el paso del tiempo. Lo que
es Blade Runner para la ciencia ficción
y Taxi Driver para el cine negro lo
es Halloween (1978) para el cine de
terror. La Halloween original es cine hecho y derecho que toma como base una
premisa muy simple y la convierte en magia. La simple historia de Michael
Myers, un asesino prófugo acechando niñeras, se vuelve arte. A diferencia de
sus imitaciones y secuelas, la película no tiene las pretensiones explotativas
que tanto desgastaron el género.
Halloween, como
muchas otras franquicias, ha sido terriblemente sobreexplotada a través de los
años con muchas secuelas.
Halloween ll (1981) retoma
inmediatamente los hechos de la cinta original y cuenta con Carpenter de vuelta
escribiendo el guion. Si bien mantiene cierta clase retomando los planos
secuencia de la original y mostrando una Haddonfield –ciudad ficticia donde
transcurren la mayoría de las cintas de la franquicia- en pánico tras los
hechos de la película anterior, la secuela decepciona al no estar a la altura.
La Halloween original bebe del trabajo de Hitchcock y Dario Argento,
representando una transición generacional y una nueva oleada para el terror. Halloween ll bebe de Friday the 13th y del slasher ochentero
presentando todo los cliches que no tardarían en demeritar al género.
Halloween:
H20 (1998) retoma al personaje original de Jamie Lee Curtis, Laurie
Strode. La cinta no cuenta con ningún involucramiento de John Carpenter pero si
es sinónimo del cine de terror de que fue tan popular a finales de los 90’s.
Kevin Williamson (Scream, The Faculty)
entra al quite y hace suya la cinta retocando el guion y convirtiéndola en una película
más de terror adolescente con poco que rescatar salvo el hecho de que es más
entretenida que algunas de sus antecesoras.
Halloween
(2007) representa un reboot de la franquicia, ahora liderado
por el director Rob Zombie (House of 1000
Corpses). Esta nueva propuesta oscura e hiperviolenta presenta una malograda
e innecesaria historia de origen para el personaje de Myers. Posteriormente
recrea los eventos de la película original con más pena que gloria. La visión de
Zombie fracasa en un convulso choque de sus
pretensiones estéticas y su labor para intentar complacer a los fans, lo cual
solo deja a relucir sus limitaciones como realizador. Halloween ll (2009) es una secuela que vuelve con Rob Zombie tras
la cámaras y es, a juicio de quien escribe, ligeramente superior su antecesora,
al menos en el sentido de que esta vez el director no compromete su visión y va
a full con lo que quiere contar,
guste o no. El resto de
secuelas van desde lo irrelevante a lo brutalmente infame. En estos 40 años
ninguna de sus ocho secuelas ni sus remakes ha estado considerablemente a la
altura de lo que John Carpenter y Debra Hill concibieron en 1978… Hasta ahora.
Halloween (2018) se expone vilmente
desde su incepción. Trae de vuelta una vez más a Laurie Strode interpretada por
Jamie Lee Curtis y altera (por cuarta vez) la continuidad de la saga, esta vez
tomando en cuenta solo la película original de 1978 y lanzando esta propuesta
como una secuela que sucede 40 años después, un movimiento lógico después de un
montón de horribles secuelas y versiones que definitivamente parecían tener
poca compresión y respeto por el filme original. Esta nueva Halloween está a
cargo del director David Gordon Green (Stronger),
un cineasta poco familiarizado con el género del terror y que inyecta de su
personalidad a la cinta, al mismo tiempo rindiendo tributo a los orígenes de la
saga.
Esta vez nos
encontramos a una Laurie Strode cuarenta años más tarde, quien ha quedado traumatizada por los hechos de la primera
película, al punto de haber perdido a su familia para refugiarse en una “jaula”
con un arsenal de armas que espera utilizar cuando Michael Myers vuelva por ella
y así acabar con esta larga apuesta de vida o muerte de una buena vez. Michael
Myers lleva institucionalizado 40 años desde que lo vimos en la primera película…
pero bueno, es Halloween y ya sabemos lo que está por suceder.
La película tiene
en su primera parte una calidad de realización que la lleva lejana del mar de clichés
de todas estas décadas de deficientes secuelas. El guion de Danny McBride y
David Gordon Green sitúa el trauma de tres generaciones de Strode en un
contexto donde el panorama de la agresión y la violencia han cambiado a través del
tiempo. David Gordon Green parece deliberadamente no tomarse en serio el hecho
de que estamos ante un filme de terror y al igual que la cinta original presenta
a los personajes con gran naturalidad. La película tiene un par de bellas
secuencias que humanizan al personaje de Laurie Strode, algo que el resto de
secuelas nunca intentaron o fallaron miserablemente.
Es cuando comienza
la masacre el momento en el que la película cae a lugares más comunes y
confortables. Es mucho más violenta que la original, cuenta con comic relief marca de la casa de sus
escritores y probablemente la película toma decisiones cuestionables; tal vez típicas de un
género que disfrutamos tal y como es. La gran diferencia aquí es que la
Halloween del 2018 tiene algo más que decir que simplemente mostrar otra
masacre.
Si bien la Halloween
de Carpenter tiene la importancia histórica mencionada anteriormente, nadie
puede negar que en su momento pusiera en auge el exceso de un género que jugó a
trivializar la violencia por décadas. Mujeres castigadas brutalmente por su
promiscuidad sexual. El papel de la final
girl virginal y recatada enfrentando al villano al final de la película.
Estos conceptos fueron retomados por cientos de cintas, poco a poco olvidando
la asertividad que hizo sobrevivir a un personaje como Laurie Strode para
convertir a los personajes femeninos en simples vehículos de entretenimiento masculino.
Esto ha generado gran cantidad debates acerca de la presunta misoginia que
envuelve al género. Este asunto fue retomado brillantemente por Scream en 1996, convirtiendo aquella
saga en un escarnio del género, pero el tiempo ha pasado desde aquel momento. Con
películas como Saw (2004), Hostel (2005) y el propio reboot de Halloween (2007), el slasher evolucionaba
hacia un torture porn en el que las escenas ahora eran más gráficas y
brutales. La trivialización de la violencia de pronto dejó de importar en un
mundo post-Columbine y post 9/11 ¿Qué más da ahora el mostrar a una joven
siendo brutalizada en cámara? Sin avisar, la realidad se volvió mucho más aterradora
hasta llegar a nuestros días y todas las franquicias fueron perdiendo
relevancia cuando se llegó a la innegable conclusión de que el verdadero terror
está allá afuera y no en una película. La realidad que se ve en internet es más
aterradora que algo fabricado en estudio de cine. Las generaciones cambiaron a
tener la violencia al alcance de la mano. La violencia del cine de terror se convirtió
solo en un concepto de un pasado inofensivo y arcaico. Michael Myers se convirtió
en “solo” un icono. Michael Myers es ahora la idea de un millennial que
consigue aquella vieja cinta de Halloween para burlarse de cuan pobremente ha
envejecido y lo falsa que se ve la sangre. Es la idea de un hombre que sigue disfrutando
la violencia en las cintas de horror añejas con las cuales creció. Es la idea
de una mujer señalando a la menor provocación la violencia de género en cosas
que antes parecían inofensivas. Es la idea de un simple rostro en blanco que no
dice nada, algo que Carpenter puso su esfuerzo en lograr en esa primera película
y que las secuelas posteriores se esforzaron en denostar dándole una motivación
al personaje. Es la idea del Dr. Loomis, describiendolo como alguien que no conoce el sentido de la
vida o la muerte, un rostro de pura maldad.
Posibles spoilers a partir de aquí
Algo que la
Halloween de Gordon Green hace muy bien es retratar la violencia en todas sus
partes. Scream era una deconstrucción del género
de terror, Halloween (2018) deconstruye la violencia en la era Trump, la idea
más aterradora: Un mundo que ha cambiado y ha perdido su capacidad de sorpresa
ante la violencia. Michael Myers se convirtió en todo este tiempo en la idealización
de muchas personas. La película desmitifica apropiadamente a la figura de
Myers: Las tomas que se le hacen muestran a un ser humano; un agresor motivado
por maldad absoluta pero que así como es capaz de matar también puede ser
matado. Gordon Green presenta personajes con su propia idea sobre Michael Myers,
los cuales tambien generan su propia violencia: Para el grupo de reporteros que
aparecen en el inicio de la cinta es la curiosidad de saber que hay detrás de
este personaje desdibujado, una idealización brutalmente ambiciosa y arribista de
lo que Michael debería ser y un concepto que queda muy bien retratado justo antes
de que arranquen los créditos iniciales. Para el Dr. Sartain la idea de lo que
es Michael definitivamente representa la violencia más común, esa compulsión por
conocer sus motivaciones, de utilizar a los personajes como simples peones para
ser destajados y que de esa manera puedan cumplir su función: Elevar a Michael
Myers y brindar un atisbo de esclarecimiento sobre lo que hay detrás de su
persona. No muy diferente de lo que puede ser un espectador de terror promedio.
Uno se pregunta si el Doctor Loomis no hubiera caído eventualmente en algo así después
de tantos años de obsesión. Finalmente para Laurie Strode la idea de Myers es
un círculo que debe ser cerrado, un ser que marcó su existencia y que debe morir
para que ella pueda finalmente recuperar las riendas de su vida. Llamen a esta película
un canto al empoderamiento femenino. Llámenla un homenaje al clásico de Carpenter
o un festín sangriento y entretenido… Yo lo llamo un acto de conciencia
necesario que redime el slasher y que abre la puerta a excitantes nuevas posibilidades
dentro del género. Por fin Halloween tiene la secuela que se merece.
viernes, 31 de marzo de 2017
El Conjuro 2. Sustos efectivos en una secuela que no decepciona
El cine de James Wan se ha convertido ya en una especie de sub-género en el denostado cine de terror actual. Sus películas suelen ser formulaicas y estar llenas de criaturas sobrenaturales que cada vez se parecen más unas a otras, pero también debemos tener en cuenta el hecho de que el tipo simplemente es muy bueno en lo que hace. Es más, probablemente no hay nadie mejor que James Wan dirigiendo cine de terror comercial en estos momentos. Wan es excelente creando atmosferas terroríficas y aunque casi siempre peca de efectista, la formula le funciona. Sus planos largos suelen terminar con un susto facilón pero totalmente efectivo y no son muchos los directores que pueden sostener una película con ello por más de 90 minutos. Tanto “The Conjuring” de 2013 como su secuela, que hoy reseñamos, resultan de lo mejor de su filmografía.
La ahora franquicia llamada “The Conjuring” está basada en las vivencias del matrimonio de demonologos e investigadores paranormales Ed (Patrick Wilson) y Lorraine Warren (Vera Farmiga), mismos que realizaron investigaciones de los casos de actividad paranormal y casas embrujadas más sonados de los últimos 50 años. Uno podría dudar de la autenticidad de los casos presentados, pero lo cierto en que esta pareja de investigadores era bastante respetada dentro del ramo y el involucramiento de Lorraine como supervisora en ambas películas (Ed murió en 2006) le ha otorgado cierta credibilidad a la promesa de que estamos viendo algo “Basado en hechos reales”, promesa que para este punto debemos ya tomar con pinzas si nos consideramos medianamente astutos.
Esta secuela se ubica poco tiempo después de la original y se basa en otro de los famosos casos que la pareja investigó durante los 70s. Esta vez la acción se traslada al distrito de Enfield, en Londres, donde una humilde familia compuesta por una madre y sus cuatro hijos empezarán a sentir la amenaza de una fuerza sobrenatural. Ed y Lorraine entran en acción tras ser llamados por la iglesia, pero no tardamos en darnos cuenta de que esta vez hay más elementos en juego que una simple casa encantada. La principal ventaja de esta secuela es que durante todo su recorrido nos otorga la sensación de que estamos viendo algo distinto a aquella primera parte estrenada en el 2013. Si bien los trucos de James Wan son repetitivos y si eres fanático del genero ya sabrás por dónde van los tiros, la historia presentada en esta ocasión se distancia de la formula argumental de la primera y eso es definitivamente algo que se agradece con cualquier secuela. En esta ocasión el caso de la familia está lleno de dudas, a pesar de lo explicito que vemos en pantalla no sabemos si creer o no en la veracidad de lo que sucede. La fe es un tema recurrente dentro de la película y el escepticismo en esta ocasión forma parte primordial de su estructura narrativa, a diferencia de la primera, la cual no se andaba con rodeos a la hora de presentarnos una historia de fantasmas hecha y derecha.
Más allá del obligado conjunto de sustos obligatorios, “The Conjuring 2” destaca por presentar situaciones y personajes tangibles que posteriormente se ven involucrados con lo extraordinario, eso es lo que funciona en una película de este tipo, ya lo hizo” Poltergeist” en 1982 y ambas películas de “The Conjuring” siguen la misma línea. La dirección de Wan destaca por aprovechar a ese pequeño conjunto de personajes y dotarlos de verdadera vida, algo no muy común en una película del genero. Es algo que ya estaba presente en la primera parte pero se puede pensar que esta secuela lleva las cosas al siguiente nivel. La unión y el compromiso entre la pareja protagonista es uno de los elementos más entrañables y destacados del filme, así como esta nueva familia que por razones del destino se ve obligada a lidiar con situaciones sobrenaturales. Destaca la actriz Frances O’Connor como Peggy Hodgson, una madre de bajos recursos que hace lo mejor que puede para salvar a su familia de esta extraña situación, y la niña Madison Wolfe que interpreta a la hija más pequeña Janet Hodgson, gran parte del peso de la película recae en este personaje y la pequeña puede con el papel.
La ambientación en los 70s es otro de los puntos a destacar. El soundtrack, la estetica, los decorados y el panorama social de los barrios londinenses están muy bien logrados, algo que su predecesora no explotó mucho y por tanto aquí se saldan cuentas en ese aspecto.
Estamos ante una película que no pretende descubrir el hilo negro de nada y que sigue religiosamente la misma línea efectista de la primera parte (y de buena parte de la filmografía de Wan) pero que en cambio nos ofrece una historia con cierto corazón, como una lucha entre estos fantasmas mil veces vistos y unos personajes con una humanidad que queda bien reflejada en pantalla. “The Conjuring 2” es una película que sobrevive a sus expectativas, tal vez no cause el mismo impacto que su predecesora pero definitivamente es tan entretenida como esta. Y si las cartas están sobre la mesa desde el principio ¿Qué más podemos pedir?
Recomendación: “The Babadook” de 2014. Terrorífica cinta australiana de la cual “The Conjuring 2” toma prestada casi descaradamente a uno de sus personajes. No debe ser difícil saber adivinar cuál es. “The Babadook” fue nombrada por William Friedkin (director de “El Exorcista, ni más ni menos) como la cinta de horror más terrorífica que vio en su vida. Se las dejo de tarea.
“Batman v Superman: Edición Definitiva”. La peculiar versión que no viste en cines.
En el mes de marzo se estrenó uno de los blockbusters más esperados de este 2016. Una película que reunía por primera vez en la gran pantalla a los dos héroes más emblemáticos de DC Comics. “Batman v Superman: Dawn of Justice” servía como secuela a la previa película de Superman en solitario “Man of Steel” y además planteaba el inicio de un universo cinematográfico con más adaptaciones de personajes del universo DC que estaremos viendo los próximos años. Igualmente fue la semilla de dos películas de “La liga de la justicia”, las cuales comenzarán a estrenarse el próximo año como una secuela directa a los acontecimientos sucedidos en “Batman v Superman”.
Todos estos planes se comenzaron a tambalear de algún modo cuando la película llegó a los cines y de pronto la fustigación empezó. La cinta de Zack Snyder no vivió para las expectativas que puso en el gran público por más de un año tras anunciarse la realización de este proyecto. Si bien un amplio sector de fanáticos apoyó la cinta y la consideró como una buena base para el universo que siguen intentando construir, a la crítica y la audiencia generalista no les gustó esta versión oscura, forzada y hasta cierto punto inentendible de los personajes de DC.
El gran problema de la cinta que vimos en los cines en realidad tiene nombre y apellido: Zack Snyder. El director de muy entretenidas películas como “300” y “El amanecer de los muertos” se ha pasado con soberbia al mundo de los superhéroes nihilistas y moralmente ambiguos. De entrada, la visión adulta y oscura de este director choca bastante con lo que hemos estado acostumbrados a ver en este tipo de cine. Snyder retoma a personajes clásicos y los vuelve insoportables. Borra prácticamente todo rastro de empatía con el espectador en un fallido y pretencioso intento de volverlos humanos e imperfectos. Y esta visión al menos sería viable de algún modo si existiera un guion que justificara lo que Snyder intenta contar, pero simplemente no es su fuerte. Zack Snyder es un tipo que dirige escenas de acción espectaculares y que sabe hacer muy bonitas escenas en forma de videoclips y trailers de videojuegos, pero a la hora de hacer cine como tal y llevar una historia a buen puerto se queda muy corto. Eso es lo que hizo la diferencia con algunas de sus primeras películas como “Watchmen”, que funcionaron relativamente mejor porque solamente se encargaba de la dirección dejando las labores de la historia a alguien más y otras como la muy fallida “Sucker Punch”, la cual se decidió a escribir y producir el mismo. En este nuevo universo multimillonario del cual también es productor y estaba metido de lleno en su desarrollo creativo, Snyder tuvo la clara visión de que al haber leído miles de comics también podía escribir una película de ese modo.
“Batman v Superman” tuvo un guion pobre y hasta podemos decir grotesco en algunos momentos. Sus desesperados intentos de incluir brevemente personajes y situaciones de las próximas películas la hicieron aún más incomprensible y soberbia, e incluso la edición no parecía tener mucho sentido para sus más de dos horas de duración. Es este último punto el que Warner parece haber entendido bien, pues poco tiempo después de su lanzamiento en cines se anunció que un nuevo corte de la película vería la luz en video y versión digital.
Esta semana se estrenó en plataformas digitales “Batman v Superman: El origen de la justicia (Edición Definitiva)”, una versión de la película con más de 30 minutos de escenas completamente nuevas y una mejor edición que pretende arreglar muchos de los elementos fallidos que vimos en el cine.
¿Consigue arreglar este nuevo corte la película que vimos en cines? Lo hace. Si nos centramos puramente en la historia que nos quieren contar, definitivamente esto adquiere lógica narrativa y se vuelve una versión más disfrutable.
¿Esta nueva versión convierte a “Batman v Superman” en una buena película? No lo hace, pero sabemos que la mercadotecnia es muy poderosa y este representa el último intento de Warner por reivindicar a su niño bonito del 2016 de cara a las incontables secuelas que veremos en los próximos años. Así que como curiosidad no está de más poner sobre la mesa cuáles son esas destacadas novedades y diferencias de esta edición definitiva: (Leves spoilers)
En este nuevo corte vemos de mejor manera como Lex Luthor es el villano definitivo detrás de la película. Entendemos mejor como maneja los hilos detrás de todos los acontecimientos a pesar de que sigue siendo la figura patética que deliberadamente nos mostraron en el cine.
Hay una subtrama entera donde vemos con más detalle a Lois Lane investigando la matanza en Kenya sucedida al principio de la película en medio de una gran conspiración. Esta parece la mejor aportación de esta nueva versión.
La rivalidad entre Batman y Superman queda más clara. Conocemos mejor la visión que tienen el uno del otro y por qué representan mutuamente un peligro que debe ser detenido a toda costa.
Confirmamos que el infiltrado de la CIA asesinado en la escena de Kenya es Jimmy Olsen, reportero y fiel compañero de Clark y Lois en todas las anteriores adaptaciones del comic. Aparentemente reducirlo a un infiltrado y asesinarlo a sangre fría hizo las delicias para Zack Snyder, muy acorde a su visión comiquera y pesimista del siglo 21.
Se incorpora la actriz Jena Malone (Sucker Punch) en el papel de Jenet Klyburn. Aparece en dos escenas insignificantes en las cuales ayuda a Lois Lane en su investigación.
Vemos muchas nuevas escenas con el buen Laurence Fishburne, interpretando al jefe del Daily Planet Perry White, en una versión en la cual la ética periodística no le importa demasiado.
Nos es dejado bien en claro el rol de Batman como un despiadado asesino cuando nos convertimos en testigos de cómo manda a asesinar a un criminal en la prisión. A nadie debe de extrañar la polémica que han suscitado estas versiones de los personajes.
Tenemos alguna escena por aquí y por allá en la cual vemos de mejor manera al reparto de secundarios.
Esta nueva versión representa una película mucho mejor hilada argumentalmente, pero fuera de ello todos esos fallos que vimos en los cines definitivamente siguen ahí presentes y te deja en claro que lo que está mal de raíz no puede ser solucionado con un nuevo montaje cinematográfico.
Si te interesa conocer todas esta nuevas aportaciones, “Batman v Superman: El origen de la justicia (Edición Definitiva)” se encuentra ya disponible para ser comprada en plataformas digitales como Google Play y este 19 de julio podrás adquirirla físicamente en tiendas departamentales y especializadas.
20 años de Trainspotting. La cinta de culto por excelencia.
“La heroína le ha robado a Renton su conducta sexual pero ahora esta regresa como una venganza.
Y así como la impotencia de esos días se desvanece en la memoria, una siniestra desesperación se aferra a su mente resquebrajada de sexo.
Su deseo post-droga, alimentado por el alcohol y las anfetaminas, recriminándolo despiadadamente con su único deseo insatisfecho.
Y así, Mark Renton se había enamorado.”
Cuando Irvine Welsh, autor de la novela homónima en la que se basa Trainspotting, vino a nuestro país a promover un libro mencionó una idea interesante: “Vivimos en una generación que se niega a crecer, a ser adultos”. Esa idea, es en gran manera, lo que está presente en la mayoría de su bibliografía.
“Trainspotting” la que es sin lugar a dudas su obra mas famosa, tuvo una adaptación cinematográfica en 1996 dirigida por el británico Danny Boyle. Hoy se cumplen 20 años de su estreno en los Estados Unidos y es importante recalcar la importancia de esta obra de culto y definitoria para toda una generación de cinéfilos.
Narra la historia del joven Mark Renton, su intento de renunciar a su adicción a la heroína y cómo esta afecta su relación con su familia y sus amigos: El fanático de Sean Connery Sick Boy, el intratable Spud, el psicópata Begbie, su novia Diane de 14 años de edad y el atleta Tommy, quien nunca ha tocado las drogas, pero no puede dejar de tener curiosidad acerca de ellas.
Con música de Iggy Pop, Lou Reed y New Order, Trainspotting constituye un viaje onírico y visual que muestra sin tapujos el mundo de las drogas a través de la vida de un par de jóvenes escoceses en plenos 80. Su discurso, su soundtrack y su elenco son una representación perfecta de la generación x.
La importancia de la película reside en la manera en que el tema de las drogas es retratado: De manera cruda y a base de humor negro. Conceptos como el desenfado y la apatía general en sus personajes son plasmados en todo momento de manera increíble.
Estas drogas se muestran como lo son: Un camino destructivo que lleva a sus personajes al infierno. Y este infierno es retratado de una manera brutal y libre de toda moralina, algo que con el tiempo la ha postrado en el lugar que se merece: Como uno de los grandes clásicos cinematográficos de las ultimas décadas.
20 años de Trainspotting. 20 años de Mark Renton. Nuestros amigos estarán de vuelta el próximo año con una secuela, también dirigida por Boyle. ¿Se habrán mantenido limpios estos 20 años? ¿Habrá encontrado Renton eso “nuevo” que tanto buscaba? Lo comprobaremos en 2017.
The Invitation. Inquietante y original propuesta de terror.
Will y Eden eran una pareja feliz hasta que perdieron a su hijo de manera trágica años atrás. Tras este suceso, Eden decide desaparecer de la noche a la mañana sin dar noticias. Pero un día Eden regresa a la ciudad. Se ha vuelto a casar y parece haber cambiado. En una noche oscura, ella y su nuevo marido invitan a Will a una cena.
Lo inquietante de esta película se refleja principalmente en lo que no vemos que sucede, pero tenemos la corazonada de que pasará, porque al fin y al cabo con todo y su planteamiento original y algo fuera de lo común, lo cierto es que estamos ante una película de terror ¿O no?
Filmada casi como una representación teatral, “The Invitation” nos hace testigos de conversaciones realistas y creíbles entre un puñado de personajes. Somos testigos de la relación entre un grupo de amigos que se reúne después de mucho tiempo para hablar de las usuales cosas banales y aparentemente inofensivas típicas de esas reuniones, pero al mismo tiempo somos testigos de que hay algo raro en el ambiente y esto aplica también para el protagonista de la película, quien deberá descubrir si sus anfitriones guardan planes terribles para ellos o si es solo víctima de su propia paranoia.
Con una narrativa interesante y distinta, “The invitation” es una memorable película de terror con la que deberás tener algo de paciencia, pues ahí recae su mayor virtud. Es uno de los estrenos más recientes de Netflix y puedes encontrarla ya en línea en la plataforma.
La importancia de llamarse Gene Wilder
Ha muerto la leyenda Gene Wilder, uno de los actores cómicos más destacados de América. Recordado especialmente por actuaciones en filmes de Mel Brooks, además del clásico familiar “Willy Wonka y la fábrica de chocolate”. Murió la madrugada del lunes tras complicaciones de la enfermedad de Alzheimer. Tenía 83 años.
La regla de oro para su comedia era simple: No trates de hacer que sea divertido; trata de hacerlo real. “Soy un actor, no un payaso”, dijo más de una vez. Perteneciente al Hollywood clásico, Wilder se destacó algunas veces por emitir polémicas declaraciones acerca del cine y la comedia actual, evidenciando la falta de ideas de la industria cinematográfica del nuevo milenio.
Hablar de Wilder es hablar de un actor consumado en el escenario al igual que como guionista, novelista y director de cuatro películas que el mismo protagonizó.
Hizo su debut en el cine en 1967 en el drama criminal “Bonnie y Clyde”, protagonizado por Faye Dunaway y Warren Beatty. En el tiene un simpático cameo en el que es secuestrado por los dos protagonistas. Bastante más memorable es su actuación en “The Producers”, su primera colaboración con Brooks. La historia se convirtió más tarde en un éxito de Broadway.
Fue nominado a un Globo de Oro por su actuación protagónica en “Willy Wonka y la fábrica de chocolate” (1971). La película fue una decepción de taquilla. En su tiempo se pensó que esta historia del escritor Roald Dahl era demasiado oscura para las audiencias infantiles. Posteriormente se convirtió en una película de culto y Willy Wonka sigue siendo uno de los papeles con los que más se recuerda al Sr. Wilder.
Otras de sus películas más populares son “Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y no se atrevió a preguntar” de Woody Allen;”Blazing Saddles”, una lasciva parodia western dirigida por Mel Brooks y “Young Frankenstein”, también dirigida por este ultimo.
El propio Wilder concibió la idea de “Young Frankenstein” imaginando una comedia en blanco y negro fiel a la apariencia del “Frankenstein” de Boris Karloff. Wilder interpretó el clásico personaje de Igor y co-escribió el guion junto a Brooks. La película recibió una nominación al Oscar por Mejor Guion Adaptado
Muy notable fue su triste historia de amor con la comediante de Saturday Night Live Gilda Radner. Estuvieron casados durante cinco años en la década de los 80s. El matrimonio duró hasta la temprana muerte de Gilda en 1989.
Ella abortó dos veces antes de continuar con una gripe persistente. Después de varios errores de diagnóstico en octubre de 1986 le descubrieron un cáncer ovárico.
A pesar de una histerectomía, el cáncer se había extendido al hígado y al intestino de Radner. Prosiguieron nueve rondas de quimioterapia y 30 tratamientos de radiación hasta que finalmente falleció. Wilder permaneció siempre a su lado durante todo el proceso.
El actor puso en marcha el Club de Gilda en 1995, un centro en Nueva York destinado a encontrar apoyo para pacientes con cáncer y sus familias.
Gene Wilder, retirado del cine desde 1999, deja un amplio legado para la comedia internacional y su perdida es otro grillete que nos deja aún más lejana aquella época en la cual el arte cinematográfico tenía intereses muy distintos como industria. Gene defendió a capa y espada su trabajo dejando una colección de películas que lo han inmortalizado para siempre. Descanse en paz el buen Gene Wilder.
No respires: Destacado horror atmosférico
Sinopsis: Un trio de jóvenes planea un robo en una casa propiedad de un hombre ciego, pero este resulta ser un adversario más despiadado de lo que parece, y el grupo debe encontrar una manera de escapar de su casa antes de que se conviertan ellos en las víctimas.
No respires (Don’t Breath) es la nueva propuesta de Fede Alvarez, director uruguayo y joven promesa del cine de terror que se dio a conocer en 2013 teniendo a su cargo el reinicio de la legendaria franquicia Evil Dead.
Esta vez Alvarez cambia las posesiones demoniacas y seres sobrenaturales por monstruos reales pertenecientes a los comunes barrios urbanos de Detroit. Con un correcto y medido elenco acompañado de una solida dirección, “No Respires” resulta una efectiva historia de terror lo suficientemente distinta para volverla disfrutable. La desviación respecto al trabajo previo de Alvarez resulta una grata sorpresa. La película se sostiene en la creación de atmosferas oscuras bien logradas y trabajo actoral sumamente físico dejando de lado la predecible violencia que uno podría esperar del título al conocer su sinopsis.
Es a medida que avanza el filme cuando descubrimos que simplemente estamos ante algo solido como cine de terror que tal vez no sea memorable dentro de algunos años. La película da un giro en determinado momento que le quita mucha originalidad al antagonista y lo convierte en algo más típico, lo cual le resta considerablemente a la historia. Aun así, esta historia de “cazadores cazados” definitivamente vale la pena y es un correcto esparcimiento cuyas pretensiones son solo la justas para hacerte pasar entretenida hora y media.
Recomendación: “Wait Until Dark” de 1967. Audrey Hepburn protagoniza la adaptación de la obra de teatro interpretando a una mujer ciega que es asediada por tres delincuentes en busca de una muñeca rellena de heroína que se encuentra en su casa. La mujer se portará definitivamente más complaciente que su contraparte en esta película, pero tampoco se quedará con los brazos cruzados.
Sing Street: Este es tu momento. Sinfonía musical ochentera repleta de corazón.
Sinopsis: Un adolescente en la Dublín de la década de los 80s escapa de su complicada vida familiar iniciando una banda para impresionar a la chica que le gusta.
John Carney lo ha vuelto a hacer. El director irlandés se anota otro hit tras dos trabajos sólidos como lo son “Once” y “Begin Again”, dos películas en las cuales la creación de buena musica es el pretexto para el desarrollo de una historia llena de realidad y buen rollo.
Esta vez Carney se decanta por una entrañable coming-of-age ubicada en los 80s que aprovecha para rendir homenaje a la música de la década. Así, podemos ser testigos de épicas referencias y escuchar en el soundtrack a grupos como The Cure, Duran Duran y Spandau Ballet.
La música original de la película es definitivamente un elemento de mucha ayuda para enriquecer la historia y hacer la experiencia más completa. Igualmente los elementos de la película están medidos y cada personaje tiene el peso justo para ayudar a construir la historia de Cosmo, un adolescente desadaptado en medio de un caos familiar y social, que comienza a encontrarse a si mismo gracias a la música.
Estamos ante cine para hacerte sentir bien. ¿Quién podría negarse a ello?
Recomendación: “The Perks of Being a Wallflower” de 2012. Los 90s son revisados en esta entrañable y a la vez dolorosa coming-of-age que no escatima en llenarse de atinadas referencias pop y señalar la importancia ocasional de un viaje en auto con buena música en la radio para sentirte infinito.
Del director: “Once” de 2007. Un moderno musical sobre un músico callejero y una inmigrante, quienes comparten una semana llena empatía y colaboración musical en Dublín.
“Begin Again” de 2013. Mark Ruffalo y Keira Knightley interpretan respectivamente a un ejecutivo de la música caído en desgracia y a una joven cantautora, quienes se encuentran casualmente en Manhattan y surge una prometedora colaboración musical entre ambos.
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