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jueves, 6 de diciembre de 2018

American Horror Story: De la peor a la mejor temporada


Por Carlos Montenegro

Este ranking es puramente subjetivo pero tiene la bondad de contener bases claras del porque unas temporadas son mejores que otras. En general esta serie de antología ha pasado de ser un estimulante y estético canto al horror en todas sus formas a ser un puto desastre narrativo que si bien sigue teniendo cualidades redentoras fracasa estrepitosamente a la hora de llevar a buen puerto cada temporada. Este tipo de decadencia suele ser marca de la casa Ryan Murphy (Glee, Nip/Tuck, American Crime Story), rey midas de la televisión actual cuyos productos de ficción suelen menguar tras un par de grandes temporadas. Vamos en este ranking de la peor a la mejor. Damos por sentado que quien lee tiene un contexto mínimo acerca del concepto de esta serie con ya ocho años a cuestas

8. Temporada 4: Freak show

La temporada que marca de algún modo el final de una era en AHS. Jessica Lange abandona la serie tras cuatro años, pegándole a la antología un golpe del que jamás logro recuperarse realmente. Lange se va, no en el punto álgido de la serie, sino en la primera temporada que honestamente deja a relucir todo lo malo del concepto detrás de la serie de Ryan Murphy. Esta historia de un circo ambulante ubicada en los 50’s otorgó al canal FX algunas de las mejores audiencias en la historia de la serie además de tener mucha más notoriedad que otros ciclos al ofrecer atrevidos estímulos visuales y shockeantes que al final resultaron ser su perdición haciéndola caer en un mar de simplones excesos. “Freak Show” es el único de los ocho años en el que al final uno se puede preguntar con seguridad “¿Qué mierda está pasando?”, y no es por la excentricidad en sus tramas sino porque se nota vilmente la pobre labor de los guionistas otorgándole más peso a escenas wtf y momentos shockeantes que a construir una narrativa coherente. En Freak Show no sabemos que mierda sucede porque nada tiene importancia, los personajes solo están ahí como peones para terminar sufriendo una muerte violenta donde la resolución es lo que menos importa. Las tramas, si es que podemos llamarlas así, son solo viñetas y meros pretextos forzados que así como llegan también desaparecen sin conducir a ningún lado. Esta fue la temporada que de algún modo desenmascaró a AHS con el gran truño que es: Un concepto brutal que sabe venderse excelentemente pero con un tufillo a tontería inmediata para quien sabe ver solo un poco más allá de la mercadotecnia y la explotación de lo retorcido.
Glee estaba en pleno apogeo en aquellos años así que a Ryan Murphy se le ocurrió meter ridículos musicales ayudando a convertir todavía más a Freak Show en un programa de variedades. El episodio “Orphans” de esta temporada regresa al escenario de la temporada 2 y representa la primera conexión explicita entre temporadas, es también el único gran episodio de ese año.

7. Temporada 6: Roanoke

Para esta temporada en AHS aplicaron la de renovarse o morir, cambiando el concepto de la serie a un enigmático formato que va mutando cada cierta cantidad de episodios. La serie se convierte en una especie de mockumentary o falso reality show que narra las desventuras de una pareja que se muda a una casona en un bosque embrujado. Lo que podría parecer en un principio como un concepto poderoso no tarda en convertirse en un infame festín de explotación realmente tonto, más parecido a un slasher convencional de la peor clase que a una temporada de AHS. De algún modo este cumulo de fantasmas vengativos y bajezas televisivas resulta divertido. Entretenimiento hueco. No mucho más que esperar.
El final de esta temporada deja ver nuevamente a uno de los personajes más emblemáticos de la temporada 2. Triste el hecho de que el episodio no esté a la altura.

6. Temporada 7: Cult

Parece que con el paso de los años Ryan Murpy y compañía se decantaron por convertir AHS en una comedia negra que parodia distintos ámbitos de la sociedad. Poco que ver con el concepto inicial de las primeras temporadas que jugaba sus cartas de comedia más inteligentemente mezclando su vena cómica y bizarra con tramas mucho más maduras y mejor hiladas. Cult es un escarnio de la sociedad en la era Trump. Del miedo. De los extremismos. De la adoración enfermiza. Esta temporada nos sitúa en un barrio residencial presentándonos a una joven pareja y su pequeño hijo, quienes se verán acechados por un culto obsesionado con el recién electo presidente Donald Trump.  Cult es un verdadero desastre en términos narrativos pero tiene un mérito importante: Es una historia que se sostiene por sí misma. No recurre a otras temporadas para ayudarse. Si bien es una historia bizarra y llena de excesos, en ningún momento recurre a lo sobrenatural, a diferencia de los otros siete ciclos. También es interesante ver la recreación de algunos de los más famosos asesinos en masa de la historia. Fuera de ahí Cult es bastante predecible y pretenciosa en sus intenciones, la ficción no tarda en volverse aburrida e impetuosa, tan pesada que cuesta durar hasta el episodio final, el cual es francamente malo y no ofrece recompensa alguna por la paciencia.

5. Temporada 8: Apocalypse

La temporada que se vendió como un crossover entre las temporadas 1 y 3. Me pasa algo con la más reciente temporada de AHS: Ha logrado sorprenderme y que recupere la fe en el concepto en varios momentos. Ofrece un planteamiento más interesante, la historia muta a algo mejor después de un par de dubitativos episodios, trae de vuelta escenario y personajes emblemáticos de otras temporadas y, más importante aún,  trae de vuelta a Jessica Lange después de casi cuatro años de ausencia. Francamente el 60% de Apocalypse me parece bastante meritorio, por ello es triste ver como los cuatro episodios finales vuelven a dejar bien claro lo que es realmente American Horror Story: Un concepto llamativo pero muy hueco. El tramo final de esta temporada me parece la mierda más nefasta que le ha pasado a los ocho años de esta serie, y miren que en los últimos años hay amplio material para elegir. Esta historia del anticristo y el fin del mundo ha resultado ser una verdadera tomadura de pelo inexcusable cuyo último tramo echa sin tapujos a la basura todo lo bueno que había construido hasta el momento. El Episodio 6 es un sentido y estupendo homenaje a los orígenes de la serie que trae de vuelta los protagonistas de la temporada 1 y que les da una especie de final con la dignidad que les fue negada en su momento. Jessica Lange le otorga mucha clase a Apocaypse en sus pocas apariciones y eleva el material a otro nivel. Una lástima que se haya alejado, pero bueno, después de ver resultados como estos se entiende. Triste el hecho de que los guionistas se avienten finalmente la peor atrocidad narrativa que he visto en mucho tiempo en un producto de ficción.  Apocalypse favorece el complacer patéticamente al fandom de la serie en lugar de crear una historia mínimamente coherente. ¿Y ese villano que parecía atemorizante en un principio? Mejor no hablamos de ello.

4. Temporada 3: Coven

Esta temporada podría ser la única historia que existiera de ser por millones de fanáticos. La historia de una escuela de brujas en Nueva Orleans trajo nuevos aires a la serie después de un par de temporadas mucho más serias. Este ejercicio kitsch y de efectismo puro y duro contiene todo aquello que al final echaría por la borda a AHS, pero al mismo tiempo es la que mejor sabe aprovecharlo. Los personajes están muy bien construidos y está plagada de momentos geniales, lo cuales son realmente escasos últimamente. La adición de actrices como Emma Roberts, Kathy Bates y Angela Basset también marcó pauta en todo lo que identificaría a AHS por los próximos años.




3. Temporada 5: Hotel

Yo defiendo a Hotel como probablemente muy pocas personas lo harían. Esta fue la temporada inmediata a la salida de Jessica Lange de la serie. Nadie daba un duro por AHS para este momento. La inclusión de Lady Gaga como protagonista parecía hacer enojar a muchas personas pero finalmente la cosa acabó mejor de lo esperado. El personaje de Lady Gaga no fue la protagonista aunque el concepto ese año se vendió como tal. Entre el hecho de que Ryan Murphy estaba produciendo al mismo tiempo la primera temporada de American Crime Story y otros compromisos del elenco, tanto la influencia de Murphy en la serie como los personajes de actores como Sarah Paulson y Evan Peters se vieron reducidos drásticamente comparados con otras temporadas.  Eso le permitió a esta temporada respirar mejor con un elenco más coral y una gama de personajes más diversa que, a juicio de quien escribe, la convierte a en lo más infravalorado que ha salido de este universo de horror. La historia de un hotel embrujado y un asesino en serie relacionado con el lugar nos hace participes en un cumulo de hilarantes excesos y licencias estéticas que logran colocar triunfantemente a American Horror Story como un producto pop, justo lo que otros ciclos han querido hacer demeritando la historia en el proceso. Esta quinta temporada se burla genuinamente de sí misma y al mismo tiempo lograr recuperar un poco de esa mesura de los primeros años. Es también la primera temporada en la que los actores interpretan a más de un personaje en el mismo ciclo, acto que se repite hasta la fecha cada año. Incluso el final es uno de los más satisfactorios que ha dejado la serie ¿Por qué no quiere el mundo a Hotel?

2. Temporada 1: Murder House.

Cuando conocíamos a todo esto simplemente como American Horror Story. En 2011 AHS no era una antología. La serie se presentaba como la historia de una familia con  muchos problemas que llega a una casa embrujada en Los Angeles, en la cual se han cometido una serie de abominables crímenes a través de los años. No sabíamos que la serie terminaría en el episodio 12 y el próximo año pasaría a contarnos una nueva historia con parte del elenco encarnando nuevos papeles. Esta temporada dio forma a la serie.  En su primer año AHS representaba uno de los productos más estimulantes de esta nueva era dorada de la televisión. Esta mezcla osada y onírica planteaba una sociedad horrible y disipada emocionalmente, la cual no cambiaba demasiado al morir. Llena de humor negro y escenas intensas que rebozaban creatividad, esta primera iteración de AHS estaba más cerca del trabajo de David Lynch que de ser la hermana negada de Pretty Little Liars en la que se ha convertido en estos últimos años. Siempre recordaremos ese primer año con especial cariño.

1. Temporada 2: Asylum

Después de todo lo dicho previamente puedo agregar simplemente algo más: Si no hubiera existido nada de lo anterior y solo tuviéramos estos 13 episodios que conforman la segunda temporada entonces estaríamos hablando de la mejor miniserie del género de horror que ha dado la televisión americana. Asylum otorga a AHS el derecho a existir por sí misma y es una pena que después no hayan podido al menos acercarse a la calidad mostrada en este segundo año. La historia de un manicomio en los 60’s nos presenta un mundo lleno de secretos y diversas representaciones del horror que cruzan el pasado con el presente. Esta temporada utiliza herramientas de ficción para representar los verdaderos horrores del ser humano, personificando perfectamente lo que AHS debería haber sido. Sin duda alguna es la historia más madura de los ocho años. No se queda con un solo tipo de horror ni se esfuerza en explicarlos de manera torpe, como lo han intentado hacer fallidamente muchas de las temporadas más recientes. Asylum en cambio muestra orgánicamente como los personajes van evolucionando debido a los diversos horrores que componen su existencia en este manicomio; los personajes son la base de la obra, no el efectismo. La temporada introduce a Sarah Paulson como actriz regular, quien ha sido marca de la casa desde entonces. Asylum está filmada elegantemente. Está llena de momentos memorables que colocan la serie en su punto más álgido a nivel creativo. Una historia de horror para adultos y una verdadera joya televisiva.







viernes, 31 de marzo de 2017

Hace 15 años se estrenaba “Six Feet Under”, una de las mejores series de la historia


Six Feet Under (A dos metros bajo tierra o Seis pies bajo tierra) es una serie de HBO emitida desde 2001 a 2005. En México pudimos verla completa y sin censura por Cadena Tres en el 2009.


La serie se estrenó el 3 de junio de 2001 en una HBO algo diferente a la que conocemos hoy. Para ese entonces ya se encontraban en emisión dramas de éxito crítico como el drama carcelario OZ y Los Soprano, el estandarte televisivo para muchos fanáticos de las series de televisión, pero es con la llegada de Six Feet Under cuando la oferta de HBO se consolida con un drama familiar más cercano a su audiencia.

Six Feet Under nace en plena América pre-9/11 como una inteligente combinación de drama familiar y humor negro. Creada por Alan Ball, quien había ganado el Oscar apenas dos años antes por la película American Beauty, la serie narra la historia de los Fisher, un familia que tras la muerte de su patriarca se ve obligada a cargar con su negocio familiar: Una funeraria. Con un humor acido y un profundo mensaje sobre la vida y la muerte, la serie nos va introduciendo en las vidas de Ruth, la viuda, quien tras la muerte de su esposo no sabe qué hacer con su vida; Nathan,el hijo mayor, hijo prodigo que regresa a casa a encontrarse a una familia dividida y un negocio increíblemente ajeno a lo que esperaba de su propia vida; David, el hijo mediano, un homosexual de closet que se había encargado del negocio junto a su padre y ahora su apacible vida se ve amenazada por la llegada de su hermano; y finalmente Claire, la hija menor, una desadaptada adolecente a la cual parece importarle más bien poco si su vida tiene un rumbo o no. Otros personajes que vemos desfilar en la serie son Federico, el encargado de realizar las autopsias en la funeraria además de fiel escudero de la familia; Keith, un policía que es pareja de David y parece tener una visión muy diferente a él sobre las relaciones de pareja; y Brenda, una increíblemente dañada y complicada mujer que inicia una relación con Nathan tras tener un encuentro sexual con el en un aeropuerto. Este personaje se lleva muchos de los mejores momentos de la serie.


La serie tuvo un recorrido de cinco temporadas en las cuales vemos como los personajes evolucionan y tratan de lidiar con sus complicadas y (deliberadamente) desastrosas vidas. Narrada con el más puro estilo de Alan Ball: libre de moralina, la serie presenta personajes realistas pero abordados desde un punto de vista retorcidamente gracioso y eso es lo que logra hacerla muy distinta a otros dramas familiares que han intentado seguirle el paso. La serie tiene también el añadido de incluir escenas oníricas en las que el mundo interior y brutalmente honesto de sus personajes se ve literalmente reflejando en pantalla, otorgándonos momentos hilarantes. Pero también está el otro lado de la serie: Una familia que apenas puede mantenerse en pie emocionalmente se ve obligada a cargar con una funeraria y verse todos los días cara a cara con la muerte, incluso después de la repentina y devastadora muerte del padre de familia. La muerte es un tema común dentro Six Feet Under, esta es abordada a veces a base de humor, a veces en un término medio y a veces de manera magistralmente honesta y conmovedora. Porque después de todo lo único cierto es que las respuestas a la muerte son diferentes para cada persona y cada una en su frágil y pequeño mundo tiene su modo muy particular de comportarse ante ella.


Esto es lo que refleja exitosamente la serie. En cada episodio vemos como un cliente distinto acude a los Fisher después de que el propio episodio abra con la muerte de una persona al azar, y parte de su encanto es observar como cada muerte es un pequeño evento con distintas detonaciones en cada persona y sobre todo distintas consecuencias que tal vez nunca sean posibles de superar por completo.


Six Feet Under tuvo una temporada final en 2005 donde echó toda la carne al asador y no dudó ni un momento en llevar a sus personajes al límite. Así, la serie nos ofrece una tanda de episodios y un episodio final que, al menos para quien escribe estas líneas, no ha sido superado nunca por ninguna otra serie. Ese episodio final de 2005 justifica lo que vimos por cinco temporadas y 63 episodios, y lo hace de una manera honesta e poderosamente conmovedora.


Six Feet Under, la serie que se reía magistralmente de la muerte como ninguna otra, ha cumplido ya 15 años y continúa siendo uno de los pilares en el auge de calidad que sevivió en la televisión a principios del milenio. Un momento ideal para recomendarla encarecidamente y de la manera más honesta a todos aquellos que aun no se han puesto con ella. La serie se retransmite constantemente por los canales HBO/MAX y se encuentra disponible en el servicio de video en demanda de la propia cadena: HBO GO.

“Damien” La secuela televisiva de “La Profecía” que llega 40 años después


Hace un par de semanas se estrenó esta serie de manera muy curiosa por el canal A&E. Y digo de manera muy curiosa porque se estrenó justo después de que en Estados Unidos la propia serie fuera cancelada, quedándose con una sola temporada de 10 episodios. Hay quienes dirían que la cancelación de un programa en su país original no es garantía de su fracaso en un país extranjero pero desgraciadamente en este caso la propia cancelación de esta corta y sombría serie te dice todo lo que necesitas saber sobre ella.


“Damien” es una secuela a la película de terror “The Omen” de 1976, misma que conocimos en nuestro país como “La Profecía”. La película original narraba la inhumana situación en la que se ve involucrada un matrimonio cuando se percatan de que su pequeño hijo podría ser el mismísimo anticristo. Dirigida por Ricard Donner (The Goonies) y protagonizada por el gran actor Gregory Peck, “The Omen” se ha convertido en uno de esos clásicos del género que no se han podido superar, de ahí que el penoso remake realizado en 2006 haya quedado en el olvido y las tres secuelas del clásico de 1976 hayan corrido más o menos con la misma suerte.


De entrada, lo interesante de la premisa de “Damien” es que ignora dichas secuelas y continúa la historia después de la original, ubicándose unas décadas después del final de esta con un Damien de 30 años que se ha convertido en un fotógrafo de guerra y que no recuerda mucho los hechos sucedidos durante la película de 1976. Pronto empezará a descubrir de la peor manera su verdadero rol como anticristo en el destino de la humanidad al mismo tiempo que aparece en su vida la misteriosa Ann Rutledge (Barbara Hershey, en el que es probablemente el elemento más redentor de la serie) acompañada de una siniestra organización que por alguna razón muestra mucho interés en él. Tiempo después vemos como la obsesión crece alrededor del personaje, con una monja venida del vaticano dispuesta a acabar con él a toda costa además de un policía que se siente impotente al ver los crímenes que siempre suceden alrededor de Damien y lleva las cosas a un terreno más personal.


Creada por Glen Mazzara (realizador de las temporadas 2 y 3 de “The Walking Dead”), esta única temporada de “Damien” resulta una decepción total ante las expectativas. Inicialmente la serie se sostiene en la nostalgia y hasta reutiliza imágenes de la película de 1976 a modo de flashbacks, por lo cual nos toca ver a un Gregory Peck en escena en pleno 2016. El problema es que no se puede sostener tanto tiempo un producto en la nostalgia y pasados unos cuantos episodios esos errores que se veían desde el principio no hacen más que hacerse más evidentes y queda al descubierto el despropósito que resulta la serie en sí. Un buen drama de terror debería atraer a la audiencia episodio tras episodio y la serie no funciona en ese aspecto. Lo que nos toca ver, en cambio, son muy malas actuaciones, una realización aun peor y unos planteamientos sacados de la manga que no pueden convencer absolutamente a nadie que tenga un mediano entendimiento de cómo se cuenta una buena historia de este tipo, sobre todo teniendo en cuenta todas las entretenidas opciones que hay en ese rubro en este momento. “Damien” pasó desapercibida entre todas ellas y la verdad es que analizándola no podemos culpar a nadie más que a la misma serie de su propia muerte.


También está el hecho de que en la película original todo era implícito. No sabíamos bien lo que ocurría y la intención del director era de algún modo dejar a la percepción de cada espectador si aquello que veíamos era obra del demonio o simplemente una situación con personajes llevados al límite y conducidos a la locura. En “Damien” todo es más explícito, conocemos a la organización que está detrás de todo lo que ocurre y eso le resta mucho encanto e impacto a la historia que conocíamos de antemano con la “Profecia” del 76. Imposible no compararla. La serie también fracasa como secuela del clásico de Donner.


10 episodios prescindibles para una continuación que no hizo justicia a un clásico. Una serie que se queda como otra de esas secuelas olvidables y que definitivamente no vamos a extrañar.


Se ha anunciado recientemente una película precuela del filme original producida por la compañía Fox. Aparentemente Hollywood le sacará todo el jugo posible a la franquicia hasta que no quede más de ella, simplemente porque puede hacerlo.

“Shark Tank México”: El mejor programa nacional que probablemente no estás viendo


La semana pasada se estrenó este programa por el canal de cable Sony. Lo hizo con el horario complicado de los viernes a las 10 de la noche, una decisión extraña para algo que tras dos programas ha demostrado ser un estupendo ejemplo de cómo hacer televisión en nuestro país.


El formato de “Shark Tank México” tiene sus orígenes en el programa japonés “Dragons’ Den”, el cual empezó su andadura en 2001. Posteriormente el concepto emigró a diversos países del mundo bajo otros nombres, hasta que en 2009 llegó a los Estados Unidos bajo el nombre “Shark Tank”, el cual lleva a sus espaldas 7 exitosas temporadas en la cadena ABC y gracias a ello ahora Sony ha decidido traerlo a nuestro país.


El formato de “Shark Tank Mexico” (Negociando con tiburones) se sostiene en un panel de cinco reconocidos empresarios mexicanos que en este caso sirven como inversores potenciales y son llamados “tiburones” durante el programa. Este panel recibe a pequeños y medianos empresarios que buscan inversiones para su negocio o producto. A los “tiburones” se les paga por su participación en el programa, pero el dinero que invierten en los participantes es exclusivamente suyo, lo cual dota de gran interés al concepto porque estamos hablando de verdaderos millonarios que ponen su dinero en juego en un show de telerrealidad. El pequeño o mediano empresario puede llegar a un acuerdo durante el programa si un miembro del panel de “tiburones” está interesado en invertir en su negocio a la vez que somos testigos de las negociaciones que se producen por el dinero a invertir y el porcentaje en participación. Sin embargo, si todos los miembros del panel se retiran, el empresario simplemente se va con las manos vacías y probablemente con un negocio o producto muy “quemado”.


El panel de los cinco “tiburones” está compuesto por: 
Jorge Vergara. Presidente de la empresa multinivel Omnilife y dueño de las Chivas de Guadalajara. En el programa lo vemos comportarse de manera muy casual. No parece tener el carisma ni la sapiencia para estar en un programa de tv pero es definitivamente interesante verlo en esta faceta. 
Arturo Elías Ayub. Director de Fundación Telmex y Uno TV. Un tipo con bastante colmillo que parece querer destacarse del resto durante sus intervenciones en el programa. El más cercano al clásico “personaje” de reality show. 
Ana Victoria García. Fundadora de V147, la única aceleradora de negocios en México enfocada a la mujer. Es quien parece aportar menos al programa. Funciona como el punto de equilibrio con los otros tiburones. 
Carlos Bremer. Presidente del consejo de Value Grupo Financiero, el grupo no bancario con mayor crecimiento y rentabilidad en los últimos años en el Sistema Financiero Nacional. Un señor con una personalidad muy picante y natural que sin embargo ha demostrado más afabilidad que el resto durante sus negociaciones en el programa. 
Rodrigo Herrera Aspra. Director General Genomma Lab. Un tipo que se desenvuelve de manera excelente y hasta ahora parece ser la voz de la razón del panel. 


De entrada, lo más interesante de “Shark Tank México” es que los protagonistas no son cantantes, bailarines o personalidades de la farándula. Aquí vemos a grandes monstruos empresariales tratar con principiantes. En pocas palabras, se trata de verdaderos millonarios poniendo en escrutinio a simples personas que quieren hacer crecer su negocio, a veces el plan es viable y a veces no, pero lo cierto es que definitivamente la posibilidad de pararse ahí ante ellos y hacer el trato de sus vidas ya es una ventaja enorme que minimiza el hecho de poder “quemarse” en televisión. Aquí no son audiciones para cantar todos los domingos y a ver si alguien les quiere hacer una carrera. Aquí hablamos de dinero tangible. Aquí vemos como se cierran tratos de millones de pesos.


El programa representa una gran diferencia con otros reality shows porque es realizado con buen gusto tanto en su manufactura como en sus contenidos. Al verlo sabes que estás ante algo sumamente inteligente y creativo aunque no es necesario conocer a fondo el mundo de los negocios para que también te resulte increíblemente divertido.


Las personalidades del panel de “tiburones” son otro de los puntos a destacar. Todos con cierto colmillo, algunos más patanes que otros, pero definitivamente parecen estar ahí por algo y muchas veces la interacción entre ellos es lo que sostiene al programa. Son duros con los participantes pero no se ve forzado, algunas veces como espectador te das cuenta de que el negocio o producto presentado es un verdadero farol y lo único que puedes hacer es retorcerte de pena ajena cuando los participantes no tienen idea de cómo responder a sus cuestionamientos.


Y estos cuestionamientos son directos y sin pudor, tal vez como sería en una negociación sin una cámara de por medio, pero a pesar de ello lo más curioso de todo es que el programa resulta sencillo y natural. No se trata de personas implacables queriendo parecer jueces de hierro sino de verdaderos millonarios tratando de desenvolverse en un programa de televisión, algunos mejor que otros y a veces con un resultado muy gracioso, pero ahora si literalmente es “parte del show” y eso realmente se agradece.


“Shark Tank México” es una de esas producciones rescatables que puedes encontrarte en la televisión nacional. Tiene un horario pésimo, pero un formato que vale mucho la pena y sobre todo una naturalidad que es muy escasa en programas de este corte. Lo puedes ver en el desafortunado horario anteriormente mencionado o en la propia página web de Canal Sony.

Stranger Things: El fenómeno que atrapó al internet este verano.


Cuando recién se anunció que Winona Ryder, tras una importante cantidad de años trabajando en proyectos poco relevantes, iba a protagonizar una serie de misterio para Netflix, uno podía pensar que aquello fácilmente podría resultar algo fallido. Pasó con Matt Dillon, quien se pasó a la televisión para protagonizar la primera temporada de la inaguantable serie de FOX “Wayward Pines” y con Jason Patrick, quien hizo lo propio con la segunda temporada de dicha serie, la cual no logró salvar las audiencias ni la calidad del proyecto y por ende es muy poco probable que se realice una tercera temporada el próximo año. Hablamos de actores de cine venidos a menos que se pasan a la televisión en un esfuerzo por revitalizar sus carreras, aunque pocas veces lo logran.


Lo cierto es que Stranger Things viene a reafirmar que en Netflix no se aplican las mismas reglas que en la televisión tradicional. Ya había sucedido una vez con uno de sus proyectos más fuertes: “House Of Cards”, un drama político protagonizado por un revitalizado Kevin Spacey, quien tomó la decisión de inaugurar el barco de las series de Netflix con un proyecto que indisputablemente le volvió a otorgar cierto prestigio a su carrera gracias a su poderosa actuación como ese perverso político carente de escrúpulos llamado Frank Underwood. Stranger Things puede representar la misma oportunidad para Winona Ryder, aquella respetada actriz que se ganó el corazón de los jóvenes ochenteros y noventeros con clásicos como “Betleejuice”, “El joven manos de tijera” y “Dracula”, para después cambiar ese respeto por simple popularidad cuando salió a relucir un video de ella robando en una tienda y finalmente también dejando de lado esa popularidad eligiendo roles cada vez menores en películas poco memorables casi en su totalidad. La diferencia con este proyecto y los antes mencionados, es que “Stranger Things” no está hecho para gloria de Winona y tuvo la capacidad de sorprender a quien escribe estas líneas con el hecho de utilizar un elenco coral donde realmente no podemos definir a ningún protagonista absoluto.


¿Qué es “Stranger Things”? Al menos que hayas estado viviendo debajo de una piedra los últimos meses tienes que haber leído o escuchado algún comentario de la serie. “Stranger Things” es una serie de Netflix, la cual cuenta con una primera temporada formada por apenas 8 episodios (hay una segunda temporada confirmada para el próximo año, la cual tendrá 9). La ciencia ficción y el terror se juntan en una historia ambientada en la década de los 80s protagonizada por Winona Ryder, Matthew Modine y una multitud de actores jóvenes y brillantes que han resultado ser un verdadero fenómeno en internet, casi tanto como la propia serie. El proyecto se estrenó en julio en la plataforma y no pasó mucho tiempo antes de que redes sociales, medios de comunicación, periodistas y espectadores generales se rindieran a sus pies proclamando su amor por ella.


¿De qué va? Cuando un niño desaparece en un pueblo, su madre, el jefe de la policía y sus amigos deben enfrentarse a fuerzas aterradoras con el fin de encontrarlo.


¿A qué se debe su éxito? A una mezcla efectiva y contradictoria que supo atrapar a diversos sectores: Nostalgia y frescura.


“Stranger Things” aprovecha sus ocho episodios para rendir homenaje de manera evidente a los ochentas. Así, argumental y visualmente la historia nos puede remitir a películas de la factoría Spielberg como “The Goonies” o “E.T.” y a historias de Stephen King como “It” y “Firestarter”; la musicalización nos puede remitir a los mejores filmes de John Carpenter y ya ni hablemos de todas las referencias explicitas al cine y a la cultura pop de los 80s. La música retro elegida para ilustrar los episodios es un buen ejemplo de cómo construir algo en base a la nostalgia.


Pero no todos los proyectos que utilizan la nostalgia logran triunfar. Vivimos en tiempos en lo que tanto Hollywood como la televisión han sobreexplotado los remakes y la nuevas versiones. Son muchos los proyectos que reviven para darse de topes y prácticamente caer en el olvido, dejando al proyecto original como un verdadero clásico que no puede ser sustituido. La gran diferencia aquí es que “Stranger Things” no recicla las ideas de un clásico, recicla las ideas de muchos clásicos. Y lo hace con frescura, utilizando actores carismáticos (muchos de ellos desconocidos) que saben llevar el peso de su papel y que tienen una personalidad definida. Lo hace con una historia bien hecha y competente que sabe atraparte tengas la edad que tengas; por un lado tiene ese concepto de nostalgia de las películas ochenteras que hará las delicias de los fanáticos que crecieron en esa época, pero también puede interesar a los jóvenes al incluir una subtrama que involucra adolescentes y líos amorosos retratados de una manera que al menos podemos considerar coherente dentro de la historia; y finalmente puede interesar al público infantil. No hay que olvidar que, además de su entrañable inocencia, la familia era parte fundamental para que aquellos proyectos ochenteros hayan funcionado tan bien, y eso está aplicado aquí. Tenemos una historia que si bien no duda en plantear temáticas adecuadas al siglo 21, mostrar alguna que otra grosería (las películas que homenajea también lo hacían) o incluir cierta dosis de oscuridad en diversos momentos de la trama (como el hecho de matar temprana y repentinamente a cierto personaje) lo cierto es que se trata de una historia netamente familiar que utiliza las bases de lo viejo para crear algo nuevo, y al final resulta triunfante.


“Stranger Things” resulta un proyecto interesante, en forma más que en fondo, y no podemos cerrar los ojos ante ello. Es ya la tercera serie más vista en Netflix, el fenómeno definitivo que atrapó al internet este verano y el ejemplo más preciso de que se puede formular algo exitoso sacándolo del pasado. El truco está simplemente en saber plantearlo y desarrollarlo para las nuevas audiencias.


Lo curioso es que sus realizadores vendieron el proyecto a varias cadenas, la cuales lo rechazaron, hasta que finalmente fue a parar a Netflix, quien no tuvo que hacer mucho esfuerzo para convertirlo en todo un éxito. No cabe duda de que muchas veces lo único que se necesita para triunfar es tener la visión suficiente. Aplica para todas las partes.

“Narcos” cierra la historia de Pablo Escobar con una espectacular segunda temporada


Narcos sigue siendo adictiva. La serie de Netflix que estrenó hace unos días su segunda temporada ha resultado salir ilesa de la prueba de transición anual y ha demostrado con creces estar a la altura de las expectativas con 10 nuevos episodios frenéticos y dramáticos que cuentan con una realización espectacular, la cual podemos definir practicamente como inusual para un producto televisivo de habla hispana.


Ubicada y filmada en Colombia, estas dos primeras temporadas de “Narcos” cuentan la historia del legendario capo de la droga Pablo Escobar, quien se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo a través de la producción y distribución de cocaína. La serie narra la relación de Escobar con otros capos de la droga, agentes de la DEA y diversas entidades que le hacen frente.


Lo realmente interesante de este proyecto es que a pesar de narrar con crudeza los actos de Escobar –retratado como un hombre lleno de demonios que fue capaz de realizar cosas terribles en su afán por conseguir lo que quería- es que la turbulentas historias que se cuentan en “Narcos” son solo un pretexto para mostrar la condición humana frente al poder y la lealtad. De la cuantiosa cantidad de personajes que aparecen en la serie pocos son realmente inocentes y es gracias a esa ambigüedad moral de los personajes con la que la serie logra colarse en estos clásicos modernos en los cuales nadie es completamente bueno ni malo, simplemente cuentan con diferentes planes. Esas escenas oníricas con un Pablo temeroso del futuro que le espera recuerdan a un Tony Soprano en su más puro esplendor. Igualmente su caída inevitable recuerda al ya decadente Walter White, quien se preparaba para irse con estilo en un último enfrentamiento. En “Narcos” no sabemos con qué tanto estilo se irá Pablo, pero lo que sí sabemos es que, como bien dice Netflix en sus propios promocionales, Pablo muere esta temporada. Los libros de historia resultan los spoilers más grandes.


En esta segunda temporada las cosas se complican más para un Escobar a quien le están dando caza a muerte desde distintos frentes. Al trio de protagonistas conformado por el brasileño Wagner Moura (Pablo Escobar), Pedro Pascal (Javier Peña) y Boyd Holbrook (Steve Murphy), esta temporada se les unen actores como Damian Alcazar y Brett Cullen, quienes vienen a sembrar las semillas de lo que posiblemente será el futuro de la serie.


Todo es llevado al siguiente nivel en este segundo año y es aquí donde terminamos de descubrir que Escobar es solo la punta del iceberg en un rico concentrado de personajes que resultan realmente interesantes y aportan historias increíbles a lo que ahora es un microuniverso que gira en base al tráfico de drogas y a como esa búsqueda de poder y lealtad enfermiza termina destruyendo a las personas tarde o temprano, incluso a esas que creen estar del lado correcto.


“Narcos” es posiblemente la redención del narco-genero. Esta producción de Netflix y Telemundo está a años de luz en calidad de prácticamente todas las narco-novelas que ha producido esta última compañía. El secreto en ello está en reunir a grandes actores y tener una realización cinematográfica muy bien estudiada. La historia está perfectamente condensada en una serie de solo 20 episodios y aunque, referente a los sucesos reales, esta se toma bastante libertades creativas por propósitos dramáticos, al final resulta triunfante ofreciendo una historia desbordante de adrenalina, personajes complejos y escenas espectaculares que retratan de manera épica el ascenso y caída de un personaje humanizado a pesar de todos sus actos deleznables.


La serie ha sido renovada por dos temporadas más que continuarán la historia del narcotráfico en Colombia –ya sin pablo- y el posterior auge de la cocaína en otros países. Solo resta preguntarse si este cambio radical (la pérdida de su protagonista) restara a la calidad de la serie, pero esa capacidad que hasta ahora han demostrado sus creativos a la hora de narrar historias interesantes utilizando personajes secundarios es algo que sin duda debería otorgar un poco de confianza sus más acérrimos fanáticos de cara al futuro.

American Horror Story se reinventa en su sexta temporada


Hace apenas unas semanas dio inicio por FX la que ha sido la temporada más reservada de esta serie antológica de terror producida por Ryan Murphy. Con una campaña de publicidad en la cual se mostraron más de dos decenas de teasers falsos y se mantuvieron en el más absoluto secreto los detalles concernientes a la historia y al elenco.


Los espectadores de los Estados Unidos pudieron ser testigos al mismo tiempo de los cambios del formato de la serie en este sexto año. Con cinco temporadas a cuestas, en esta ocasión los productores decidieron darle un giro al formato y optar por narrar la historia a manera de mockumentary (falso documental) que de alguna manera parodia esos baratos y chapuceros shows televisivos de casas embrujadas, con recreaciones falsas incluidas, teniendo la misma protagonista interpretada por dos actrices distintas: Lily Rabe, como la “verdadera” protagonista hablando frente a las cámaras de lo ocurrido; y Sarah Paulson como la falsa “protagonista”, participando en fingidas recreaciones de la historia. El elenco lo completan habituales de la franquicia como Kathy Bates y Angela Bassett. Una adición interesante es la de Cuba Gooding Jr, quien después de protagonizar la exitosa serie People vs Oj Simpson, también de Ryan Murphy, se une a la franquicia compartiendo créditos directamente con Sarah Paulson.


El nombre de la temporada fue revelado el mismo miércoles que comenzó como “American Horror Story: Roanoake”. Roanoake se compondrá de solamente 10 episodios, quedando como la temporada más corta en todo el recorrido de la serie. Esta temporada es presentada como una serie documental titulada “My Roanoke Nightmare” y sigue la historia de un matrimonio (Paulson y Gooding Jr.) que se muda a una casa en la isla de Roanoke, Carolina del Norte después de un brutal ataque de una pandilla que los dejó marcados a ambos. Tan pronto como la pareja se instala en su nuevo hogar, sucesos extraños y paranormales comienzan a perseguirlos.


De entrada, esta temporada contrasta fuertemente con el tono lleno de pastiche, teatralidad y considerable surrealismo que caracterizaba a las temporadas anteriores en menor o mayor medida. Parece que se han decantado por ofrecer una historia de terror más directa y convencional. Al menos en los primeros episodios han sentado las bases de un tono más sobrio y serio muy poco presente en todos los ciclos anteriores, sobre todo estos últimos años.


Uno se pregunta si esta departura en el formato representa una traición al alma y corazón de la serie, pero lo cierto es que las últimas temporadas se encontraban ya a una distancia muy importante de la calidad que caracterizó a la serie en sus inicios y esta es probablemente una manera de probar una nueva fórmula en vez de apostar una vez más por algo que estaba prácticamente agotado. Habrá que ver ahora si la serie logra mantener esa reinvención y concentrar en diez episodios la historia contenida y centrada que han decidido narrar este año. La única manera de seguirles el paso por las próximas semanas. Solo así podremos comprobar si esa reinvención es funcional o es solamente una fachada truqueada que caerá tarde o temprano. En esto de la televisión nunca se sabe, pero siendo la serie que inauguró la moda de las antologías y el perverso terror libre de tapujos, American Horror Story se merece al menos el beneficio de la duda una vez más.

‘El Exorcista’ ofrece una subversiva y sorprendentemente buena primera temporada


Cuando se anunció que la franquicia de terror “The Exorcist” contaría con una nueva encarnación, esta vez en televisión, al menos a quien escribe estas líneas no terminaba de entusiasmarle la idea. “The Exorcist”, el clásico de terror de 1973, es una de las cintas más escalofriantes de la historia y un evento irrepetible cuyos intentos de emular su éxito (dígase con innecesarias precuelas y secuelas) han fracasado en mayor o menor medida, algunas de ellas estrepitosamente. “The Exorcist”, dirigida por William Friedkin, es una de las cintas más rompedoras del género. Su manera de adaptar la novela de William Peter Blatty es envidiable, si bien es justo decir que siempre se puede explayar más en todas las vertientes de la historia y sin duda la televisión era el medio perfecto para narrar una historia con mayor desarrollo en todo eso que la película no pudo adaptar a un metraje de apenas un par de horas. Tal vez hubiera sido interesante una adaptación de cero de la novela, sin problemas de censura ni de tiempo, pero esa idea se desvaneció prontamente pues nos enteramos que la cadena que emitiría la serie en los Estados Unidos era Fox, una cadena en abierto donde, como en cualquier otra de ellas, la censura es algo común a la hora de limitar el contenido de los programas. Pronto se sumó la curiosa noticia de que la serie más que adaptar la historia ampliamente conocida por el gran público se dedicaría a crear una nueva trama ubicada en el 2016 y de la cual no conocíamos muchos detalles salvo que no se trataba de un simple remake.


En México la serie se pudo ver por FX y en solo diez episodios logró triunfar en donde la mayoría de los revivals fallan: Continuar el legado del producto original diferenciándose lo suficientemente de este al mismo tiempo. La temporada se divide en dos partes con un gran giro argumental justo en el meridiano de estos diez episodios. En la primera parte se dedica a crear algo completamente nuevo sin recurrir a la historia original más que para un par de referencias, y sorprendentemente funciona. Contamos con sustos efectivos y un desarrollo argumental bastante decente que no hace más que crecer conforme avanza la serie. Es en la segunda parte, ya cuando estás familiarizado con estos nuevos personajes y sus historias, cuando la serie da un giro extraño y primeramente dubitativo en el cual recurre a la novela de Blatty y a la famosa adaptación cinematográfica para convertir esta “nueva” historia en una secuela de los eventos sucedidos en ellas pero a décadas de distancia y ubicada en los tiempos actuales. Esta extraña e inesperada secuela televisiva pronto se vuelve aún más efectiva en su segundo arco y el hecho de que retome la historia original pasa a segundo plano, pues nos queda claro que lo que vemos actualmente en pantalla es a lo que debemos prestar atención y estás conexiones son solo un medio para retomar la franquicia y construir un universo nuevo y más completo a partir de ahí. Y debo decirlo: Lo hace maravillosamente bien.


La versión 2016 de “El Exorcista” es ampliamente entretenida y una delicia para los fanáticos del género, tanto para esos que no tienen idea de lo que van encontrar en esta historia de terror como para esos otros que conocen la película original y buscan una continuación en esta nueva historia.


La manufactura de la serie es muy buena. Ben Daniels (Rogue One) y el mexicano Alfonso Herrera (Sense8) encabezan el elenco interpretando a dos sacerdotes que deberán unirse para ayudar a una familia cuya hija de pronto se ve poseída por un demonio, todo en medio de una fuerte crisis personal y espiritual para ambos, básicamente retomando el alma de la cinta de William Friedkin en el nuevo milenio. Ambos actores hacen un gran trabajo y es de destacarse como el mexicano puede con el peso de llevar el protagonismo de la serie. Herrera interpreta con fuerza al atormentado Padre Tomás y ofrece ciertas escenas que sorprenden al espectador mostrando con creces su evolución actoral en un producto totalmente distinto a lo que muchos esperan de él.


La serie está muy bien hecha pero es en realidad el tono de la historia lo que realmente la hace destacar. El filme original de 1973 funcionaba perfectamente como una cinta de terror con escenas memorables que marcaron pauta en el género pero el verdadero corazón de la película residía en el drama de un puñado de personajes que se ven obligados a enfrentarse a un evento extraordinario en medio de una crisis de fe. No es solo una película de miedo, es una historia de redención, expiación y sacrificio, de la improbable unión humana para combatir a un ser con el objetivo de corromper y quebrar emocionalmente a estos personajes, utilizando para ello a una pequeña e indefensa niña como vehículo. La serie no tiene el tono pausado de la película, es definitivamente más efectista y adecuada para el medio y contexto en el que se creó, pero sí que retoma la concepción original de ser un drama con personajes que se muestran inusualmente realistas y humanos en un medio donde las historias que se presentan suelen componerse únicamente de héroes y villanos, sin ningún claroscuro de por medio. “El Exorcista” de 2016 presenta personajes imperfectos y sorprende que aunque se trate de una historia sobrenatural de ficción se meta con temas fuertes como lo son el sectarismo y la doble moral dentro la iglesia católica, convirtiéndose en determinado punto en una especie de thriller político y conspiracional que representa un gran agregado para hacer crecer un universo entero que apenas alcanzamos a vislumbrar en la cinta de los 70s. Igualmente la serie toca temas de homosexualidad, adulterio, la decadencia de la familia americana y además hace un análisis bastante turbulento de los sacerdotes actuales yendo incluso mucho más allá que la cinta de Friedkin. Sin embargo, no lo hace de manera pretenciosa, los personajes tienen un desarrollo bastante bien llevado y todo está englobado en un terreno de ficción cuyo principal objetivo sigue siendo entretener.


“El Exorcista” versión 2016 es subversiva tanto sus personajes como en su contenido y no duda en meterse con la continuidad previa y fija desde hace décadas para hacer avanzar la historia. Esa es una gran virtud. La película del 73 es perfecta y tiene un principio y un final, esta especie de secuela solo la utiliza como punto de partida para crear algo nuevo y diferente, algo en lo que tuvo mucho éxito y cosa que no se tradujo en espectadores, ya que la filmación de una segunda temporada está en duda al no haber obtenido esta primera la audiencia esperada. Sea o no este el fin, sin duda alguna queda como un producto satisfactorio. Sin vender trama, en el último episodio hay una escena épica que hace referencia a la película original. Te hace saltar del asiento. Bueno, al menos a esos ilusos quienes no creían que esto funcionaría. ¿No es grato eso de estar equivocado?

“Club de Cuervos” decae en un segundo año lleno de excesos


Antes de finalizar el 2016 se estrenó la segunda temporada de la primera serie producida por Netflix en español. Se trata de “Club de Cuervos”, una comedia dramática creada en nuestro país por Gaz Alasraki, director del hit cinematográfico de 2013 “Nosotros los Nobles”.


La trama de esta popular serie se ubica en la ciudad ficticia de Nuevo Toledo y se centra en el club Cuervos, un equipo de fútbol que enfrenta una crisis de identidad tras la muerte de su dueño, Salvador Iglesias Sr. El hijo, “Chava”(Luis Gerardo Méndez), es rápidamente elegido para asumir el papel de nuevo presidente, a pesar de que su hermana Isabel (Mariaña Treviño) se considera más adecuada para dirigir el equipo. Isabel está resentida de Chava y su posición como líder, y promete hacer todo lo posible para tomar su lugar como presidente. Chava, cuya visión es transformar al equipo en el “Real Madrid de América Latina”, pronto demuestra ser un pésimo líder y a menudo enfurece a la gente a su alrededor por sus osadas ocurrencias. La serie explora también la vida de los jugadores en el equipo y el muchas veces “sucio” ambiente del fútbol mexicano.


“Club de Cuervos” en su primer año comenzó como una hilarante comedia llena de detalles que fue evolucionando hasta lograr unos episodios finales realmente destacados en los que las risas se mezclaron finalmente con el interesante drama entre la apretada y lastimera historia de rivalidad entre dos hermanos en busca de poder.


De entrada la segunda temporada cambia la jugada tras el final de la temporada anterior, con Isabel asumiendo el mando del equipo y un “Chava” desterrado de Nuevo Toledo, de quien no sabemos mucho en los primeros episodios de la temporada. El actor Luis Gerardo Méndez venía aun muy fresco del éxito de protagonizar “Nosotros los Nobles” y tanto la similitud de “Chava” con el famoso “Javi Noble” como la increíble capacidad para crear momentos hilarantes del actor fueron factores que hicieron que el se robara ese primer año y se convirtiera el elemento principal que puso la serie en el gusto del publico. Por ello es por lo menos destacable que hayan decidido prescindir inicialmente del personaje para enfocarse en la nueva dinámica del equipo con Isabel a bordo. Esto dotó de un aire distinto a la serie, el gran problema es que la historia en general se queda corta ante un horizonte con muchas nuevas posibilidades que han resultado desaprovechadas. “Chava” regresa a partir del tercer episodio como un personaje más siniestro pero igualmente caótico. Si bien se siente un esfuerzo por continuar ofreciendo algo distinto en lo que respecta a la historia de los dos hermanos, no hay muchos más elementos que justifiquen la realización de otra temporada.


Se nota un cambio creativo respecto al año pasado. Gaz Alazraki se encargó de dirigir 12 de los 13 episodios que conformaban el primer año, mientras que para este dirige solo 3 de los 10. La razón de esto, según el propio Alazraki, es que si quería que la serie creciera tenía que dejarla en manos de otras personas que le dieran nueva vida. El resultado de esto es una composición narrativa notoriamente distinta, con algunos episodios enfocados en personajes específicos, un claro intento de permitir darle brillo a todos el reparto y explorar otros aspectos de la historia. Lo malo del asunto es que con ello logran diluir increíblemente a la mayoría de los personajes secundarios, haciendo que gran parte de ellos estén ahí por estar a lo largo de toda la temporada.


El humor es otro elemento diferenciador en este segundo año, y me temo que no para bien. La primera temporada tenia un humor que, si bien no pretendía transformar demasiado la comedia, si lograba una identidad propia y aseguraba risas bastante conseguidas que se sustentaban en la manera en que estaban definidos los personajes para encajar en las tramas. Esta vez el humor es bastante más burdo, algo que se nota especialmente en más de un personaje de reparto, quienes apenas aparecen en un par de escenas insignificantes para la trama con el único propósito de hacer reír, prácticamente como lo haría un sketch de cualquier ridículo programa nacional.

El humor se vuelve realmente grotesco, lo cual no representaría ningún inconveniente si hubiera al menos una argumento que lo sustentara, pero aquí se nota como está metido como calzador. Esta temporada el humor se siente completamente forzado y hasta obvio en sus intenciones.


Los personajes de algún modo siguen siendo interesantes, presentándonos individuos identificables que en su búsqueda deleznable de poder no se acuerdan mucho de la moral y la ética. Isabel tiene un crecimiento este año y nos permite ver otros aspectos de ella, aunque eventualmente los excesos de este segundo año envuelven al personaje y se convierte en un mar de clichés pertenecientes a cualquier película deportiva aspiracional y que aquí, en una serie que no parece encontrar el tono equilibrado entre drama y comedia, se ve ven fuera de lugar. Chava pierde en gran medida esa caricaturización que lo caracterizaba en la primera temporada y se vuelve una especie de villano insoportable que definitivamente le quita mucho encanto. El actor Luis Gerardo Méndez (que incluso dirige un episodio) tampoco parece ponerle el mismo empeño al personaje este año, repitiendo los mismos vicios del año pasado en un “Chava” aún más básico y menos trabajado.


Punto aparece merece la trama de la paternidad de un bebe, la cual parece salida de cualquier telenovela de Televisa y ofrece una conclusión es realmente nefasta, si bien esta punto negro en la historia ya estaba muy presente en la primera temporada.


Uno puede pensar que el hecho de que Gaz Alasraki se haya desligado de esa forma del proyecto es lo que lo llevó un poco a este momento de perdición (uno de los episodios que dirige esta temporada tiene bastante clase) pero los dos últimos capítulos de la temporada nos demuestran lo contrario, pues regresa a dirigirlos y simplemente nos queda una temporada insalvable con deficiente desarrollo y tramas que no van a ningún lado, las cual el hombre que les dio vida de origen simplemente decide retomar demasiado tarde.


En resumen, tal vez tenemos una dinámica diferente este año y un intento por explorar la historia de otras maneras, pero al final todo se siente como un “quiero y no puedo”. El problema principal no es que demasiada gente haya metido las manos en la serie, uno se puede dar cuenta como la historia ya se les acabó y esto que queda son solo restos de algo que esperaban hacer crecer y que al final han fallado en lograr.

Club de Cuervos disminuye su interés y calidad de un salto agigantado este año convirtiéndose en una serie con poco que aportar. Lo que sí es de destacar enormemente es la campaña de publicidad que utilizaron. Sin duda el tener a Netflix detrás, unido a creativos que saben cómo vender bien su producto es algo que hace que el fenómeno continúe y que ya les ha garantizado la realización de una tercera temporada.


El final de esta nueva temporada abre puertas que seguro darán mucho juego de cara a la tercera. Habrá que echarle otro vistazo para ver si corrige el rumbo, por lo pronto la curiosidad por ver si lo logra es nula.

Santa Clarita Diet. Comedia “zombie” de personalidad difusa.


Hace unas semanas Netflix estrenó Santa Clarita Diet, una comedia de humor negro protagonizada por Timothy Olyphant y Drew Barrymore (quien se convierte en una de las actrices más recientes en pasarse del cine a la televisión). La dupla de actores interpreta a Joel y Sheila, un matrimonio con una hija y agentes de bienes raíces que viven una vida mundana en Santa Clarita, California. La vida de la pareja toma un giro oscuro después de que Sheila pasa por una transformación y se convierte en un zombie que se alimenta de carne humana.


Santa Clarita Diet recuerda un poco a una comedia negra de John Waters pero muy bajada de tono. Estamos ante una extraña serie de televisión que falla en entender lo que ella misma quiere ser. No pertenece al género zombie pues se nota a leguas como quisieron alejarse todo lo posible de él (más de uno dirá mintiendo vilmente que quisieron “reinventarlo”). Las interpretaciones de Olyphant y Barrymorre son deliberadamente sobreactuadas más no hilarantes. La serie se queda a medio camino entre un humor negro sin tapujos y una comedia fársica que no termina de cuajar. Lo único que queda claro es que Santa Clarita Diet es una serie sumamente boba. A pesar de su sangrienta premisa, lo cierto es que no es sangre lo que la serie se empeña en mostrar sino una muy imprecisa crítica hacia la urbanización americana y un matrimonio en apuros que se ve envuelto en alocadas (y muchas veces malogradas) situaciones. Esta loca mezcla entre Desperate Housewives y The Walking Dead dista mucho de ser un producto de la calidad que se esperaba y al final incluso eso resulta refrescante en un portal de streaming que acostumbra lanzar proyectos que la crítica ama al instante. No tiene que convencerte de nada, sólo entretenerte; y es completamente entendible que no sea algo del agrado de la mayoría.


Santa Clarita Diet es de personalidad extraña y difusa. Aunado a eso el final de su primera temporada resulta sumamente abierto y gris. Aun así la serie tiene cierto encanto, algo casi inexplicable. Como que la propia serie sabe que es mala y a partir de ahí hay mucha libertad para hacer lo que les venga en gana para entretener. Recomendable para maratonear sin esperar mucho a cambio.


Dato: Ruben Fleischer (director de “Zombieland”, una mejor comedia de terror) intenta darle tono a la serie aventándose la dirección de los dos primeros episodios. Falla de manera muy simpática.

Hace 20 años se estrenaba“Buffy, la cazavampiros”


Hace 20 años, un 10 de marzo de 1997, se estrenaba la ahora ya clásica serie de televisión “Buffy, la cazavampiros”. Un hito en la cultura pop moderna y uno de los productos clave cuando hablamos del resurgir televisivo de la llegada del nuevo milenio.


Buffy tuvo su origen en forma de película en 1992. Un filme en clave de comedia que no tuvo mayor éxito del esperado.


Joss Whedon, escritor del guion original y creador de la serie, trajo de regreso su historia en 1997 en forma de serie por medio de la extinta cadena The WB, comenzando así con un enorme universo expandido que daría pie a una serie que terminaría alcanzando un estatus de culto.


Y es que “Buffy” es de las pocas series que supo mezclar bien y utilizar a su favor una gran cantidad de géneros. Cualquiera pensaría que estamos ante una serie de terror… pero todo lo contrario. La ganadora del Oscar American Beauty (1999) se vendía con el eslogan de “Look Closer” como una historia erótica de un padre de familia enamorándose de una lolita menor de edad y terminaba resultando todo un compendio de emociones muy profundas que analizaban la trascendencia humana. Así pues, Buffy era ese producto engañoso para la televisión, de una síntesis aparentemente boba y simple como una rubia adolescente cazando seres demoníacos sacaban personajes complejos y un abanico de tramas en las cuales se abordaban temas sumamente inteligentes e inusuales para una serie juvenil, como lo son la muerte, el sentido del destino, los apuros de la vida adulta y el empoderamiento femenino.


Buena parte de las tramas se nos relatan en tono de humor negro, resultando una serie que sabe burlarse de sí misma. La serie está repleta de diálogos ingeniosos y muchas tramas que se prestan a la comedia aun en situaciones de tensión. Y claro… también tenemos historias de gran carga dramática, muchas de ellas escritas e interpretadas de manera magistral. Es también una serie que profundiza mucho en sus personajes y no escatima en explotarlos al máximo a lo largo de las 7 temporadas. Joss Whedon supo crear historias frescas e interesantes además de sacar lo mejor de sus actores, logrando así plasmar un espléndido resultado en la pantalla mucho antes de que tuviera la oportunidad de dirigir las dos primeras películas de los Avengers con una escala a nivel presupuesto y audiencia inconmensurablemente mayor.


A pesar de tener un recorrido de 7 años, “Buffy” nunca gozó de presupuestos masivos. Aun así se las arregló para lograr escenas de acción realmente buenas.


Analizando la historia en general, podemos ver una serie que supo siempre como evolucionar para no quedarse en lo mismo. Una muy bien estructurada de principio a fin con capítulos mitológicos o centrales y autoconclusivos. Tramas que se cierran cada temporada pero que siempre tienen un hilo conductor entre sí que van más allá de la serie, creando así una mitología y llegando hasta el propio spin-off “Angel”.


La historia transcurre en un pequeño pueblo de nombre Sunnydale con la llegada de la adolescente Buffy Summers. Pronto nos ubican en un pueblo infestado de vampiros, demonios y demás fenómenos sobrenaturales. Buffy es la elegida para combatir/cazar a estos seres, los cuales muchas veces resultarían una interesante metáfora sobre crecer y las dificultades de la vida adulta, cumpliendo así con su identidad de serie juvenil.


Inicialmente los personajes que la acompañan son Giles, el vigilante de buffy, un bibliotecario que se las sabe de todas en el mundo de estos seres demoníacos. También están el torpe Xander; la inicialmente nerd y temerosa Willow; y la egocéntrica Cordelia. Además está Angel, el vampiro con alma, quien inicialmente sería el interés amoroso de la cazadora y la cosa no acabaría nada bien. Eventualmente se incorpora el hombre lobo Oz , entre otros cuantos personajes, sin olvidar al gran Spike, a quien conoceríamos inicialmente como un gran villano.


En 1999, al final de la 3ra temporada, se crea el spin-off Angel, con el personaje de Angel marchándose a vivir Los Angeles y Cordelia siguiéndole el paso. La serie pierde a dos de sus protagonistas. Los huecos se llenan con más personajes como la ex-demonio Anya Jenkins y en la 5ta temporada conocemos a la misteriosa salida-de-la-nada hermana de Buffy , quien lleva por nombre Dawn.


Las últimas dos temporadas se emitieron en la cadena UPN convirtiéndose así en una serie más oscura y apocalíptica en su tramo final. Finalmente la serie dijo adiós en mayo de 2003. Angel solo continuó una temporada más en antena tras el final de la serie madre. Y así se cierra el universo de la cazadora y el vampiro con alma, al menos en la televisión.


La historia continúa con algunas temporadas más en formato de comic, inicialmente escritas y supervisadas por el propio Joss Whedon.


La serie es también uno de esos productos que de algún modo los fans y sus creadores han cuidado y hasta el día de hoy se ha frustrado más de un intento por relanzar la franquicia sin sentido. Lo último que se supo es que estaban planeando realizar una película con otros actores y sin Joss Whedon involucrado, lo cual parece haber quedado en nada.


Buffy es una serie televisiva muy completa, amena y divertida. Reflejo también de la generación de los 90s y de una época en la que televisión se decidía a lanzar elementos más arriesgados y pensantes, algo que hoy prácticamente se ha perdido en lo que respecta a series juveniles. Pueden echarle un vistazo en Netflix, ya sea por primera vez o para recordar un poco esa época no tan lejana. La verdad es que cuando hablamos de productos como “Buffy” veinte años de distancia suenan como algo muy relativo.

martes, 31 de mayo de 2016

True Detective, Game Of Thrones y el efímero éxito de HBO


Tanto en tierras nacionales como al otro lado del charco, los aficionados a las series tienen una cita puntual con el televisor por diez domingos seguidos. Se reúnen a ver uno de los fenómenos críticos y de audiencia más impactantes de la última década: Game of thrones, un fenómeno que no hace más que crecer en audiencia temporada a temporada.


Esta historia de fantasía ubicada en una especie de tierra medieval ha sabido cautivar a las audiencias durante seis temporadas, valiéndose de una historia de calidad exquisita y grandes valores de producción.


Game of thrones es ciertamente el proyecto que más debe haberle dado alegrías a la HBO durante estos últimos años. El problema es que los creadores han dejado entrever que el final de esta adaptación de los libros de George RR Martin está ya muy cerca (se habla de que podríamos ver dos temporadas más cortas de lo habitual y terminar su andadura en 2018) y HBO no ha encontrado otro éxito que siquiera se acerque a lo que ha conseguido el mundo de Westeros.


Vinyl, la serie ubicada en la Nueva York musical de los 70’s, apadrinada por Mick Jagger y Martin Scorsese (quien dirigió el episodio piloto) no ha tenido el éxito esperado y aunque ya ha sido renovada por una segunda temporada esto ha traído cambios drásticos en el aspecto creativo de la serie, entre ellos la salida de su creador original Terence Winter (Boardwalk Empire).


The Leftovers, la nueva apuesta del creador de Lost, Damon Lindelof, al final se ha quedado corta ante las expectativas. Esta serie ubicada en un mundo en el cual un 2% de la población mundial ha desaparecido inexplicablemente ha tenido una primera temporada oscura y divisiva con los críticos en el 2014. Para la segunda temporada en 2015. la serie se sometió a cambios radicales en temáticas, elenco y locaciones. La originalidad de su andadura en ese segundo año la hizo ganarse a los críticos que la vapulearon en un inicio, pero seguramente demasiado tarde ya que sus discretas audiencias y la necesidad de su creador por moverse a otros proyectos han hecho que la serie sea renovada por una tercera y última temporada aún sin fecha de estreno, convirtiendo su recorrido en algo precipitado.


Y fuera de ahí, HBO no tiene más dramas con los cuales seguir enriqueciendo su señal. Sus comedias funcionan bien, pero estas son tema aparte y no son el monstruo de audiencias que el canal de transmisión Premium se ha acostumbrado a esperar estos últimos años. Westworld, una serie protagonizada por Anthony Hopkins y que adapta una película de ciencia ficción que en 1973 protagonizó Yul Brynner, parece ser su gran apuesta para los próximos meses, pero este nuevo proyecto no ha estado exento de cambios y problemas en la producción, lo cual hace desconfiar un poco de la fe que tiene la cadena en el.


Un caso curioso y medianamente equiparable al de Game Of Thrones, es el de True Detective.


Este proyecto comenzó como una miniserie de apenas ocho episodios, con un principio y un final que no dejaba cabida para más temporadas. La serie, protagonizada por sendos actores del cine como Matthew McConaughey y Woody Harrelson, supo convertirse en otro fenómeno para la cadena por allá en 2014. La nihilista historia de dos detectives cazando a un asesino serial en la tétrica Louisiana durante diversos periodos de tiempo, gozó de un éxito que fue creciendo en cada uno de esos ocho episodios y en aquel momento los críticos y fanáticos de la televisión no hablaban de otra cosa.


True Detective se convirtió en una apuesta segura para la cadena y decidieron traerla de vuelta para una segunda temporada, convirtiéndola en una serie de antología (una historia distinta cada temporada) y trasladando la acción a una corrupta y brutal California con otra serie de policías que se ven involucrados en un caso de mafia tras coincidir en una escena de crimen. La buena reputación de la serie hizo que otras estrellas del cine se animarán a protagonizarla, así por estos nuevos ocho episodios vemos desfilar a actores de la talla de Colin Farrell, Vince Vaughn y Rachel McAdams. Si bien las audiencias de esta nueva etapa de la serie no fueron malas, los críticos se mostraron menos alentadores con ella y no fueron pocos los medios que la acusaron de haberse convertido en una pretenciosa parodia de sí misma así como de haber perdido gran parte de su encanto inicial.


Lo cierto es que esta segunda temporada fue un fracaso para las expectativas de HBO y esto se confirmó cuando su entonces presidente, Michael Lombardo, aceptó que la cadena había obligado a apresurarse al creador de la serie Nic Pizzolatto a tener lista cuanto antes la segunda temporada al calor del éxito de la primera, dejando de por medio la calidad creativa. Si bien la serie no ha sido oficialmente cancelada,tras un cambio en la presidencia de la cadena las últimas noticias no parecen alentadoras y es probable

que no veamos una tercera temporada de la serie. Se habla de que en su lugar veamos una nueva serie de Nic Pizzolato, pero ya alejada del concepto de crimen antológico y sobre todo de la marca True Detective, que ahora es más un objeto de polémica que un sinónimo de calidad televisiva.


Así, el futuro de las grandes producciones de HBO parece incierto. Con cadenas de internet como Netflix y Amazon produciendo cada vez más y mejor contenido libre de censura, uno se pregunta si un canal Premium de estas características ha empezado a quedarse atrás en cuestión de contenidos.


Ahora nos queda la curiosidad por saber qué estrategia y qué tipo de dramas estará produciendo la cadena en los próximos años para poder sobrepasar este bache mientras Game Of Thrones termina su recorrido. ¿Lograra encontrar HBO su esperada sucesora?

José Luis Perales y yo

Desde mi infancia, experimenté una dificultad constante al intentar encajar en cualquier lugar y con las cosas propias de mi época. En ese c...