viernes, 31 de marzo de 2017

Sing Street: Este es tu momento. Sinfonía musical ochentera repleta de corazón.



Sinopsis: Un adolescente en la Dublín de la década de los 80s escapa de su complicada vida familiar iniciando una banda para impresionar a la chica que le gusta.


John Carney lo ha vuelto a hacer. El director irlandés se anota otro hit tras dos trabajos sólidos como lo son “Once” y “Begin Again”, dos películas en las cuales la creación de buena musica es el pretexto para el desarrollo de una historia llena de realidad y buen rollo.


Esta vez Carney se decanta por una entrañable coming-of-age ubicada en los 80s que aprovecha para rendir homenaje a la música de la década. Así, podemos ser testigos de épicas referencias y escuchar en el soundtrack a grupos como The Cure, Duran Duran y Spandau Ballet.


La música original de la película es definitivamente un elemento de mucha ayuda para enriquecer la historia y hacer la experiencia más completa. Igualmente los elementos de la película están medidos y cada personaje tiene el peso justo para ayudar a construir la historia de Cosmo, un adolescente desadaptado en medio de un caos familiar y social, que comienza a encontrarse a si mismo gracias a la música.


Estamos ante cine para hacerte sentir bien. ¿Quién podría negarse a ello?


Recomendación: “The Perks of Being a Wallflower” de 2012. Los 90s son revisados en esta entrañable y a la vez dolorosa coming-of-age que no escatima en llenarse de atinadas referencias pop y señalar la importancia ocasional de un viaje en auto con buena música en la radio para sentirte infinito.


Del director: “Once” de 2007. Un moderno musical sobre un músico callejero y una inmigrante, quienes comparten una semana llena empatía y colaboración musical en Dublín.


“Begin Again” de 2013. Mark Ruffalo y Keira Knightley interpretan respectivamente a un ejecutivo de la música caído en desgracia y a una joven cantautora, quienes se encuentran casualmente en Manhattan y surge una prometedora colaboración musical entre ambos.

Las letras de Bob Dylan que cambiaron el curso de la historia


Bob Dylan ha ganado el premio Nobel de Literatura. Hoy nos levantamos con la polémica noticia de que se ha decido otorgárselo a un músico. Un músico al que podemos calificar como legendario, el cual a pesar de no ser perteneciente al rubro por el que hoy extrañamente se le reconoce, si que es el creador de incontables letras que décadas atrás le otorgaron a la música un discurso y una profundidad inigualable.


La música de Dylan influyó a toda una generación que se decidió a crear una colectividad musical que privilegiaba la sustancia sobre el estilo. Como mencionó el buen Bruce Springsteen en 1988 cuando fue el elegido para inducir a Dylan en el salón de la fama del Rock “Dylan liberó nuestras mentes de la misma forma en que Elvis liberó nuestros cuerpos”


Te presentamos una lista de algunas de sus canciones más significativas que representan algunos cambios en el curso de la historia.






“Blowin’ in the wind”

Cuando escribió esta canción en solo 10 minutos sentado en un café, Dylan no tenía forma de saber que se convertiría en un himno del movimiento de los derechos civiles.


Ahora, un clásico atemporal, “Blowin ‘in the Wind” se coloca encima de cualquier lista de canciones contra la guerra.


“¿Cuantos años puede existir una montaña antes de que sea arrastrada al mar?

¿Cuántos años pueden algunas personas existir antes de que se les permita ser libres?

¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza y fingir que simplemente no ve?

La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento.”






“The times they are a changin”

Una llamada de atención a los padres, a los políticos y a la opinión pública durante el movimiento de lucha por los derechos civiles. Dylan cantaba sobre vivir una vida de valor y compasión en lugar de una confortable, sobre la participación en lugar de la inacción.


“La línea se dibuja, la maldición está echada.

El que es lento ahora más tarde será rápido

Este presente ahora será luego pasado.

Los tiempos están cambiando.”






“Like a rolling stone”

El himno por excelencia del músico. La definición más certera de una generación amante de la música, naturalmente insatisfecha y perdida en un mar de cambios sociales. El hito decisivo en la evolución de la música: Con esta cancion, Dylan marcó el comienzo de un nuevo género de música: folk-rock, y cambió la cara del rock n ‘roll para siempre.

En su lista de las “500 mejores canciones de todos los tiempos,” Rolling Stone la colocó en la posición numero 1.


“Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder

Eres invisible ahora, no tienes secretos que ocultar

¿Cómo se siente?

Estar por tu cuenta, sin dirección a casa.

Como un completo desconocido, como una piedra rodante.”

‘El Exorcista’ ofrece una subversiva y sorprendentemente buena primera temporada


Cuando se anunció que la franquicia de terror “The Exorcist” contaría con una nueva encarnación, esta vez en televisión, al menos a quien escribe estas líneas no terminaba de entusiasmarle la idea. “The Exorcist”, el clásico de terror de 1973, es una de las cintas más escalofriantes de la historia y un evento irrepetible cuyos intentos de emular su éxito (dígase con innecesarias precuelas y secuelas) han fracasado en mayor o menor medida, algunas de ellas estrepitosamente. “The Exorcist”, dirigida por William Friedkin, es una de las cintas más rompedoras del género. Su manera de adaptar la novela de William Peter Blatty es envidiable, si bien es justo decir que siempre se puede explayar más en todas las vertientes de la historia y sin duda la televisión era el medio perfecto para narrar una historia con mayor desarrollo en todo eso que la película no pudo adaptar a un metraje de apenas un par de horas. Tal vez hubiera sido interesante una adaptación de cero de la novela, sin problemas de censura ni de tiempo, pero esa idea se desvaneció prontamente pues nos enteramos que la cadena que emitiría la serie en los Estados Unidos era Fox, una cadena en abierto donde, como en cualquier otra de ellas, la censura es algo común a la hora de limitar el contenido de los programas. Pronto se sumó la curiosa noticia de que la serie más que adaptar la historia ampliamente conocida por el gran público se dedicaría a crear una nueva trama ubicada en el 2016 y de la cual no conocíamos muchos detalles salvo que no se trataba de un simple remake.


En México la serie se pudo ver por FX y en solo diez episodios logró triunfar en donde la mayoría de los revivals fallan: Continuar el legado del producto original diferenciándose lo suficientemente de este al mismo tiempo. La temporada se divide en dos partes con un gran giro argumental justo en el meridiano de estos diez episodios. En la primera parte se dedica a crear algo completamente nuevo sin recurrir a la historia original más que para un par de referencias, y sorprendentemente funciona. Contamos con sustos efectivos y un desarrollo argumental bastante decente que no hace más que crecer conforme avanza la serie. Es en la segunda parte, ya cuando estás familiarizado con estos nuevos personajes y sus historias, cuando la serie da un giro extraño y primeramente dubitativo en el cual recurre a la novela de Blatty y a la famosa adaptación cinematográfica para convertir esta “nueva” historia en una secuela de los eventos sucedidos en ellas pero a décadas de distancia y ubicada en los tiempos actuales. Esta extraña e inesperada secuela televisiva pronto se vuelve aún más efectiva en su segundo arco y el hecho de que retome la historia original pasa a segundo plano, pues nos queda claro que lo que vemos actualmente en pantalla es a lo que debemos prestar atención y estás conexiones son solo un medio para retomar la franquicia y construir un universo nuevo y más completo a partir de ahí. Y debo decirlo: Lo hace maravillosamente bien.


La versión 2016 de “El Exorcista” es ampliamente entretenida y una delicia para los fanáticos del género, tanto para esos que no tienen idea de lo que van encontrar en esta historia de terror como para esos otros que conocen la película original y buscan una continuación en esta nueva historia.


La manufactura de la serie es muy buena. Ben Daniels (Rogue One) y el mexicano Alfonso Herrera (Sense8) encabezan el elenco interpretando a dos sacerdotes que deberán unirse para ayudar a una familia cuya hija de pronto se ve poseída por un demonio, todo en medio de una fuerte crisis personal y espiritual para ambos, básicamente retomando el alma de la cinta de William Friedkin en el nuevo milenio. Ambos actores hacen un gran trabajo y es de destacarse como el mexicano puede con el peso de llevar el protagonismo de la serie. Herrera interpreta con fuerza al atormentado Padre Tomás y ofrece ciertas escenas que sorprenden al espectador mostrando con creces su evolución actoral en un producto totalmente distinto a lo que muchos esperan de él.


La serie está muy bien hecha pero es en realidad el tono de la historia lo que realmente la hace destacar. El filme original de 1973 funcionaba perfectamente como una cinta de terror con escenas memorables que marcaron pauta en el género pero el verdadero corazón de la película residía en el drama de un puñado de personajes que se ven obligados a enfrentarse a un evento extraordinario en medio de una crisis de fe. No es solo una película de miedo, es una historia de redención, expiación y sacrificio, de la improbable unión humana para combatir a un ser con el objetivo de corromper y quebrar emocionalmente a estos personajes, utilizando para ello a una pequeña e indefensa niña como vehículo. La serie no tiene el tono pausado de la película, es definitivamente más efectista y adecuada para el medio y contexto en el que se creó, pero sí que retoma la concepción original de ser un drama con personajes que se muestran inusualmente realistas y humanos en un medio donde las historias que se presentan suelen componerse únicamente de héroes y villanos, sin ningún claroscuro de por medio. “El Exorcista” de 2016 presenta personajes imperfectos y sorprende que aunque se trate de una historia sobrenatural de ficción se meta con temas fuertes como lo son el sectarismo y la doble moral dentro la iglesia católica, convirtiéndose en determinado punto en una especie de thriller político y conspiracional que representa un gran agregado para hacer crecer un universo entero que apenas alcanzamos a vislumbrar en la cinta de los 70s. Igualmente la serie toca temas de homosexualidad, adulterio, la decadencia de la familia americana y además hace un análisis bastante turbulento de los sacerdotes actuales yendo incluso mucho más allá que la cinta de Friedkin. Sin embargo, no lo hace de manera pretenciosa, los personajes tienen un desarrollo bastante bien llevado y todo está englobado en un terreno de ficción cuyo principal objetivo sigue siendo entretener.


“El Exorcista” versión 2016 es subversiva tanto sus personajes como en su contenido y no duda en meterse con la continuidad previa y fija desde hace décadas para hacer avanzar la historia. Esa es una gran virtud. La película del 73 es perfecta y tiene un principio y un final, esta especie de secuela solo la utiliza como punto de partida para crear algo nuevo y diferente, algo en lo que tuvo mucho éxito y cosa que no se tradujo en espectadores, ya que la filmación de una segunda temporada está en duda al no haber obtenido esta primera la audiencia esperada. Sea o no este el fin, sin duda alguna queda como un producto satisfactorio. Sin vender trama, en el último episodio hay una escena épica que hace referencia a la película original. Te hace saltar del asiento. Bueno, al menos a esos ilusos quienes no creían que esto funcionaría. ¿No es grato eso de estar equivocado?

José Luis Perales y yo

Desde mi infancia, experimenté una dificultad constante al intentar encajar en cualquier lugar y con las cosas propias de mi época. En ese c...